lunes 23/5/22

Los expertos leoneses aconsejan la mascarilla a mayores de 60 y crónicos

Suben las infecciones y profesionales sanitarios y epidemiólogos anticipan un repunte de casos en los próximos días tras la Semana Santa. Aunque ya no son obligatorias, salvo en determinados espacios, los expertos piden prudencia a las personas mayores y mantener las mascarillas en interiores hasta que la incidencia baje de 50. Hoy supera los 700.
                      Pilar, José Manuel, María Ángeles y Teresa salen de gimnasia con la mascarilla. FERNANDO OTERO
Pilar, José Manuel, María Ángeles y Teresa salen de gimnasia con la mascarilla. FERNANDO OTERO

«Las personas mayores de 60 años y enfermos crónicos tienen que evitar contagiarse. Aunque las vacunas y la variante ómicron evitan enfermedades graves, el riesgo existe y es importante». Dos días después de que las mascarillas dejaran de ser obligatorias en interiores con carácter general, el catedrático de Salud Pública y coordinador del grupo covid de Semergen, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, Vicente Martín, recomienda a las personas vulnerables que mantengan el uso de las mascarillas en interiores y eviten lugares donde se concentre mucha gente. «La incidencia del virus está alta, suben mucho los contagios y esperamos un fuerte aumento en los próximos días que nos colocará por encima de los mil casos, por eso hay que tener mucha precaución».

A la espera de que la Junta de Castilla y León actualice hoy los datos de la evolución del virus, epidemiólogos y profesionales sanitarios esperan un incremento de infectados en las dos próximas semanas, tras la celebración de Semana Santa. «Si quieren evitar contagiarse o contagiar a los demás, lo más prudente es ponerse la mascarilla, pero no la normal, sino la FPP2», insiste Martín. «A pesar de las vacunas los contagios y el riesgo de letalidad existe, por eso hay que tener en cuenta la tasa epidemiológica, el número de infecciones y los metros cuadrados compartidos», tres factores que en el momento actual obligan a mantener las medidas de precaución a pesar de que las mascarillas ya no sean obligatorias. Los contagios crecen en la provincia de León y la incidencia en las personas mayores de 60 años escala posiciones hasta situarse por encima de los 700 casos. «Recomendamos a los mayores y personas susceptibles que mantengan las mascarillas hasta que la incidencia no baje de 50. Ahora hay que extremar las medidas. La decisión del Gobierno se ha tomado con carácter general y teniendo en cuenta la letalidad del virus y la ocupación de camas UCI, pero a la hora de protegernos tenemos que mirar la circulación del virus».

León dice adiós a las mascarillas con el triple de personas ingresadas en los hospitales que hace veinte días, cuando comenzó la nueva estrategia de ‘gripalización’ del virus.

«Siempre se trata de establecer un balance riesgo-beneficio, pero la población vulnerable es recomendable que mantengan las mascarillas en interiores», explica el jefe del servicio de Medicina Interna del Hospital de León, José Luis Mostaza. «Creo que en exteriores, donde no haya aglomeraciones, se puede prescindir de las mascarillas, pero las personas mayores y las que tienen más riesgo por ser pacientes crónicos, sería muy recomendable que las mantuvieran en el interior. La incidencia es muy alta, aunque los casos graves sean pocos pro el alto índice de vacunación y la variante ómicron, que no es muy virulenta».

A pesar de que el Boletín Oficial del Estado (BOE) oficializó el miércoles el fin de la obligatoriedad de las mascarillas, salvo en los centros sociosanitarios, la ciudadanía se toma con calma la retirada del tapabocas. La retirada de esta medida de protección frente al virus sufre la misma resistencia con la que se implantó hace 700 días, con el inicio de la pandemia. «Yo ya me he acostumbrado, no me molesta. No he cogido el virus ni una gripe», dice Basilio Casares, de 81 años, que ayer por la mañana compartía tertulia en el paseo de la Condesa con Ángel González y Manuel Sierra. Ángel tiene 84 años y sigue portando la mascarilla en la calle. «Me protege. Me he vacunado tres veces y no he cogido ni gripes. También me protege de la alergia ahora en primavera. Yo no me la quito». Junto a ellos, sin mascarilla, está Manuel, de 73 años. «En la calle no me la pongo, pero si voy a los comercios o la farmacia sí la llevo puesta».

El presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores, el geriatra Juan Manuel Martínez Gómez, aconseja a la población mayor que tenga «prudencia y sentido común». «No es lo mismo si hablamos de personas hasta 80 años que de 80 años en adelante, o con enfermedades crónicas o personas sanas, o el grado de educación en salud que tengan. El uso de la mascarillas tiene que decidirse con sentido común». Martínez Gómez cree que la decisión del Gobierno de levantar la prohibición del uso de las mascarillas, con carácter general, traslada a la población la decisión de su cuidado. «A pesar de que existe libertad para no ponérsela, en la decisión tiene que primar si se tienen patologías importantes. El sistema inmune de las personas vulnerables está más debilitado y existe más riesgo, por eso tiene que primar el sentido común. Yo, por ejemplo, si voy a un centro comercial y hay poca gente no me pongo la mascarilla, pero si entro y hay mucha enseguida me la coloco. Eso es el sentido común. Tú eres el responsable último de tu salud y el sistema sanitario tiene que enseñar a las personas a cuidar su salud. Por cada euros que se invierte en prevención se ahorran diez euros en atención».

La precaución y el sentido común continúan en la calle, sobre todo en las personas mayores. José Manuel tiene 67 años y acaba de salir de clases de gimnasia en un centro de mayores de León. «Sigo con las mascarillas, hasta que no baje la incidencia no me la quito. En clase estamos todos con las mascarillas».

En la normativa aprobada por el Gobierno no hay ninguna recomendación específica para los centros cívicos que imparten cursos, talleres y gimnasia para mayores, por lo que cada uno decide qué hacer. Jessica, la profesora de gimnasia, aconseja que se mantenga la distancia y que se utilice el gel desinfectante. «En clase llevamos todos mascarillas todavía». Teresa, con 70 años, se la quita en la calle «pero en interiores la voy a mantener, de momento, por respeto a los demás».

«No es por miedo, es por precaución», dice Maria Ángeles, de 73 años. «La llevo siempre, en las clases en la ULE, en mis diferentes voluntariados...siempre con mascarilla, menos en la calle o si salgo a la montaña», como Pilar, que a sus 68 años ha decidido seguir usándola en el interior. «Si voy por la calle y me falta la respiración, me la quito».

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