jueves 22.08.2019
PEDRO BARRIO SANTOS| GERENTE DE ASPRONA-LEÓN

«La sociedad debe ver el talento de las personas con discapacidad intelectual»

Asprona-León inaugura hoy el segundo ciclo de Divulgación de la Labor Social de Diario de León. José María Martínez, presidente de la entidad, y Pedro Barrio, gerente, hablarán de 55 años de trabajo con las personas con discapacidad intelectual en el Club de Prensa (20.00 horas). De un puñado de familias a mil socios y cerca de 900 personas atendidas
«La sociedad debe ver el talento de las personas con discapacidad intelectual»

«¿Por qué Tere no va al cole?» , preguntaba Pedro Barrio a su madre cuando era pequeño. Aquel niño no lograba entender que su hermana quedara en casa y cuando volvía de la escuela «le intentaba explicar a ella lo que yo aprendía». Tere era una niña con discapacidad intelectual con grandes necesidades de apoyo. Seguramente hoy no se quedaría en casa. Las cosas han cambiado y Asprona-León ha impulsado los avances.

Lugar: Club de Prensa.
C/ Gran Vía de San Marcos, 8,
entrada por Fajeros.
A las 20.00 horas..

—¿Qué ha aportado Asprona-León a la sociedad en estos 55 años de andadura?

—Sobre todo, visibilidad. Es fundamental. En los años 60 la persona con discapacidad intelectual estaba marcada por el estigma social, recluida en su domicilio y en algunos casos institucionalizada.

—¿Cómo ha evolucionado la filosofía de la atención en la propia entidad?

—Primero era más protectora, ahora es defensora de los derechos. Los fundadores en principio buscaban cosas tan elementales como que no se les ridiculizara y pudieran salir con sus hijos a la calle. Con el tiempo hemos sido más ambiciosos y velamos por las personas con discapacidad intelectual en todos los aspectos. Para que tengan una calidad de vida y la sociedad vea en ellos la posibilidad de talento.

—¿Qué servicios prestan?

—Abarcamos la atención integral a la persona con discapacidad intelectual en toda su trayectoria vital. Tenemos centros de atención diurna, residencias, centros especiales de empleo y ocupacional, educación especial y formación para el empleo y dentro de ello todos los programas de vida independiente y de inclusión plena.

—¿Cuáles son los hitos que destacaría en el avance de la visibilización y de los derechos de las personas con discapacidad intelectual?

—A nivel institucional, el mayor hito es el continuo crecimiento. De un grupo de siete familias en una sala municipal hemos pasado a tener 11 centros de día, tres residencias, 11 centros especiales de empleo. Este crecimiento ha ido acompañado de crecimiento de la plantilla y profesionalización de la atención con programas específicas.

—Asprona-León genera cerca de 400 empleos, ¿cuántas personas con discapacidad intelectual y/o física trabajan en los centros especiales?

—En torno a 150. Los centros especiales de empleo entendemos que son una vía para el paso al empleo ordinario. Es una vía obligada porque por sus propios medios y situación no accederían directamente al puesto de trabajo. Por eso una de nuestras líneas es la alianza con empresas ordinarias.

—¿Han tenido resultados?

—En 2018, diez personas de nuestros centros especiales de empleo pasaron a empresas ordinarias a través de enclaves laborales, sobre todo en el sector de manipulados y farmacia.

—¿Las empresas ordinarias recelan de contratar a alguien con discapacidad intelectual?

—Nuestro mayor handicap es que somos poco visibles, pero cuando demostramos nuestra capacidad de producción y colaboración en momentos que la empresa no espera todo cambia.

—¿Los centros especiales de empleo suponen un ‘competencia’ con menos costes para las empresas?

—No se trata de competencia sino de posibilitar el acceso al empleo de las personas más vulnerables, y en este caso de las personas con discapacidad intelectual que son doblemente discriminadas. Las empresas de economía social tenemos que velar para hacer posible la empleabilidad de las de las personas con discapacidad y lamentablemente a día de hoy la fórmula más eficaz de acceso es a través de los centros especiales de empleo. Es cierto que se ven beneficiados de subvenciones en costes salariales (50%) y en unidades de apoyo al puesto de trabajo. Además, actualmente la equiparación al salario mínimo interprofesional ha supuesto un incremento del 22% en los costes que nos obliga a un nivel competitivo mayor y dificulta nuestra permanencia en servicios a otras empresas. Se complica pero buscaremos fórmulas para mantener el empleo.

—¿Cuáles son los retos que se plantean ahora en Asprona-León?

—Un reto fundamental es la investigación, estudio y análisis de los procesos de envejecimiento de las personas con discapacidad intelectual. La esperanza de vida ha aumentado pero somos conscientes de que ese proceso de envejecimiento requiere de unos cuidados atendiendo a evidencias científicas. Por ejemplo, comprobar si las demencias o alzhéimer se hacen latentes en personas con síndrome de Down.

—¿Qué tabús se han roto en estas cinco décadas y media de andadura?

—El primer tabú que se ha roto y se sigue rompiendo es el de las capacidades de las personas con discapacidad intelectual. De hecho, disponen de unas capacidades sensoriales extraordinarias. Nos dan mil vueltas en emotividad y empeño. Han tenido que demostrar más que los demás. Los fallos que cualquier otra persona cometería en ellos siempre se achacan a su discapacidad intelectual. El movimiento de Plena Inclusión es mediador para apoyar y dar oportunidades, pero necesitamos a una sociedad cómplice.

—El prejuicio de que las que las personas con discapacidad intelectual no pueden tener sexo, ¿se ha eliminado?

—Se ha hecho un trabajo importante con las personas y con las familias. A veces es muy difícil de entender que las personas con discapacidad intelectual tienen necesidades afectivas y biológicas igual que el resto. Pero lo cierto es que hemos pasado de considerar un escándalo que dos personas con discapacidad vayan de la mano como pareja a que sea una situación normalizada. Este tema se trabaja dentro de la autonomía personal. Siempre nos han demandado esa información.

—El Goya a Campeones, ¿es un espaldarazo?

—Es importante. Aquí sosotros somos grandes seguidores de Jesús Vidal por ser leonés y por la discapacidad.

—¿Qué experiencias innovadoras destacaría de Asprona?

—Todo lo relacionado con la promoción de la vida independiente. Nuestro objetivo es mantener a la persona en su entorno natural el mayor tiempo posible y evitar situaciones, por ejemplo, como tener que separar a un hijo con discapacidad de su padre dependiente porque cada uno tiene que ir a una residencia. En Castrillo de la Ribera tenemos un centro de día en el que conviven personas con discapacidad y mayores. Los unos se sienten cuidadores de los otros.

—¿Qué ha supuesto conseguir el derecho al voto?

—Ha sido una reivindicación histórica y es un reconocimiento más de los plenos derechos a las personas con discapacidad intelectual. Ahora trabajamos en la accesibilidad del voto para que haya programas electorales validados como lectura fácil.

«La sociedad debe ver el talento de las personas con discapacidad intelectual»