miércoles. 10.08.2022

León y la legión invisible que recorre sus calles

Cientos de personas anónimas coinciden en la calle para hacer un León mejor. Una legión de invisibles, en la mayoría de los casos, entre trabajadores, peregrinos, vendedores, músicos y personas sin hogar, que pasan su día completo a la intemperie.

A diario, cientos de personas caminan por las calles de León. Habitantes y turistas comparten la vía y dotan de vida a la ciudad, que luce especialmente alegre durante los fines de semana. Entre toda esa gente de paso, se camuflan quienes permanecen en la calle y realizan sus tareas a pie de asfalto. A menudo pasan desapercibidos pero el abanico de identidades que encontramos si observamos adecuadamente es muy amplio.

Trabajadores del mantenimiento de la ciudad, controladores de la ORA, músicos y artistas callejeros de todas las disciplinas, vendedores que ofertan sus productos a quienes pasean... basta un paseo por el corazón de León para observar que las calles esconden más vida de la que imaginamos cuando paseamos por ellas con prisa. Y ellos mejor que nadie conocen cómo es León, cómo se comportan sus habitantes y lo que supone pasar horas a la intemperie.

Sandra Zamorana es una de las 57 trabajadoras de la Once que ‘ocupa’ la calle de la ciudad de León. A sus 32 años, se vio obligada a dejar de lado su cámara de fotos, con la que se ganaba la vida, pero decidió continuar activa y así acabó en esta entidad en la que trabaja desde hace 7 meses. Aunque lo cuenta con una sonrisa, Zamorana no duda en manifestar la complejidad del trabajo callejero. «Trabajar en la calle es muy duro, especialmente en ventas, porque tienes que ser agradable en todo momento aunque caigan chuzos de punta» afirma. Una de las principales quejas generalizadas de los vendedores es la vulnerabilidad ante los robos. Según explica Sandra Zamorano, sufre numerosos intentos de robo casi a diario y se ve obligada a acudir constantemente a las autoridades. Además, explica que los turnos de ocho horas, en los que se reparte entre su puesto callejero en Santo Domingo y la cabina de la Inmaculada, son especialmente duros para personas con sus características. «Somos discapacitados de alto grado y la mayoría de nosotros sufrimos bastantes dolores», explica. A pesar de su complicada situación, asegura que por lo general los viandantes muestran mucha empatía con los trabajadores de la Once e incluso se acercan para preguntar cómo se encuentran cuando la climatología no acompaña.

Como ella, son decenas las personas que venden productos en las calles, principalmente en la zona centro. Estos vendedores ambulantes comparten espacio con los comercios de León, que, aseguran, mantienen un ambiente de comunidad entre ellos. En Burgo Nuevo, una de las calles comerciales más concurridas, se encuentra la frutería de Cristina Escudero, abierta de par en par y con sus productos expuestos a pie de calle para estar a la vista de los compradores. Según cuenta, la ubicación privilegiada de su negocio se nota mucho a la hora de recibir, no solo clientes habituales sino también turistas. Aún así, reconoce que en la temporada estival la situación cambia mucho. «A partir de julio todo empieza a decaer, la gente se va de la ciudad y bajan mucho las ventas», explica Escudero. Respecto a su decisión de mantener su negocio a pie de calle, sí reconoce que hay quién pone pegas porque el producto se exponga en el exterior, aunque son casos puntuales. También asegura estar tranquila respecto a la seguridad. «Antes teníamos un puesto en la Plaza Mayor y sí recibíamos algún robo menor, pero aquí no es lo mismo, estamos a gusto», cuenta.

Mantenedores de las calles

El mantenimiento de la vía por la que se dispersa esta legión corre a cargo también de un grupo de trabajadores que pasa inadvertidos, pero forma parte del paisaje normal de la ciudad. Los jardineros, barrenderos y demás trabajadores del Ayuntamiento están presentes durante todo el día en la ciudad soportando largas jornadas a la intemperie y lidiando con la climatología. Aún así «si haces lo que te gusta, se soporta bien», explica su punto de vista Sergio Arredondo, uno de los jardineros que se encargan de poner a punto los parques y zonas verdes del centro de la ciudad. En sus cuatro años trabajando para este servicio asegura que ha visto muchas cosas pero no destaca ningún incidente. «Hay gente que agradece más el trabajo y otras menos, pero casi nunca hay problemas», explica. Con la llegada del verano, su trabajo aumenta ligeramente, especialmente por la limpieza de las zonas tras eventos especiales como las recientes fiestas de San Juan, pero a pesar de ello reconoce que se soporta mejor esta época que las bajas temperaturas de invierno.

Algo similar cuenta Sergio Lanero, encargado de la reparación y construcción de obras a demanda del Ayuntamiento, que lleva casi 40 años desempeñando su labor soportando las inclemencias del tiempo y la dureza del trabajo físico. Aún así, reconoce que León es un lugar tranquilo para estar largas horas en la calle.

Verano
En verano, el número de personas en la calle se reduce y perjudica a los vendedores

El turismo y la hostelería son dos de los pilares de la vida de la ciudad de León. Aunque su disfrute es generalizado para todas las personas que pasan por la ciudad, estas actividades también cuentan con sus mantenedores invisibles en las calles.

Blanca Lobete es guía turística desde hace 30 años y durante los meses de mayor movimiento, entre abril y octubre, se encarga de mostrarle al mundo las maravillas de León a diario. Ella, según cuenta, pasa muchas horas en la calle, pero también lo hacen los usuarios de sus servicios. Para todos ellos, Lobeto reclama que se tenga en cuenta las necesidades que pueden surgir durante largas jornadas en el exterior. «Tiene que existir un sistema para que la gente pueda estar en la calle sin necesidad de consumir todo el rato». Según explica, en varias ocasiones ha propuesto al alcalde la creación de algún tipo de servicio de baños públicos para que ella y todas las personas que trabajan en la calle puedan desempeñar su labor cómodamente.

Hostelería y turismo
Dos de las principales fuentes de actividad de León se mantienen gracias al trabajo en la calle

Andrés Herrero e Iván Martínez se encargan de abastecer a los hosteleros de la ciudad, y aunque reconocen la incomodidad de pasar la jornada completa de un punto a otro de la ciudad, Herrero hace hincapié al sentimiento de comunidad que existe entre todos los hosteleros, así como con los profesionales de otros sectores, que facilita mucho su trabajo. «La mayoría llevamos muchos años en esto y nos conocemos todos y nos ayudamos» cuenta.

Personas sin hogar

Del diverso retrato que crean quienes pasan largas horas en las calles de la ciudad, sin duda la parte más complicada la lidian quienes carecen de un hogar al que regresar al final del día.

León tiene en sus calles a un total de 114 personas en situación de sinhogarismo, según datos proporcionados por Cruz Roja. Este concepto engloba a todas aquellas personas que duermen en la calle, pero también a quienes permanecen en centros de alojamiento temporal o aquellos cuyos alojamientos se consideran inseguros o inadecuados. Para proteger a estas personas, Cruz Roja cuenta con un proyecto de Atención Integral a Personas sin Hogar que busca mejorar sus condiciones de vida. De este modo gestionan diversos servicios orientados a estas personas como un Centro de Higiene o una Unidad Móvil de Emergencia Social para prestar servicio a pie de calle a quien lo requiera.

Además, este servicio intenta atender las necesidades concretas que se presenten en cada momento como la proporción de mantas y ropa de abrigo cuando es necesario o, recientemente, durante la ola de calor que asoló la ciudad el pasado junio, el reparto de cremas solares, aguas, zumos y demás productos necesarios que previniesen golpes de calor entre estas personas más vulnerables.

León y la legión invisible que recorre sus calles
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