sábado 5/12/20

El leonés que busca los materiales del futuro

La apuesta de Rodrigo Pérez por la biología sintética (SynBio) le ha llevado a Berlín en busca de los materiales del futuro. Investiga cómo las modificaciones de la topología de una superficie influyen en los procesos de precipitación de nanopartículas. Este leonés de Zotes del Páramo es químico, pero también está interesado en los vínculos de las artes y las ciencias. «La precariedad en España hace que muchos proyectos de este tipo no cristalicen», advierte

Carmen Tapia | león

Cuando Rodrigo Pérez García habla de nucleación, topología, precipitación de nanopartículas, procesos fisioquímicos, fullereno, spin casting y bloc-copolímeros, de pronto, descubres que la conversación no va a ser fácil. En el laboratorio de Berlín en el que desarrolla su proyecto de investigación se habla el idioma que sólo manejan los científicos que ya están en el futuro, en nuestro futuro, porque para ellos nuestro presente es prehistoria. Este leonés de Zotes del Páramo es químico. Es investigador en el departamento de teoría y Bio-Sistemas en el Instituto Max Planck de Coloides e Interfaces en Golm (Potsdam-DE) donde estudia como las modificaciones de la topología de una superficie afectan en los procesos de nucleación de nanopartículas. Además, en cooperación con la Schering Stiftung, la fundación Max Planck y la Cátedra Unesco de Relaciones Internacionales, desarrolla un programa transdisciplinar entre su instituto (MPI-KG), el Max Planck para Fisiología Molecular (MPI-MP) y la Universidad de Groningen (RuG). El tema seleccionado es SynBio y de ahí el nombre, Aesthetics get Synthetic: Knowledge Link through Art and Science (KLAS). ¿Y todo eso para qué?. Para descubrir los materiales del futuro, los que todavía no existen, y que tendrán especial relevancia para, por ejemplo, desarrollar células solares orgánicas, fabricación de nuevos materiales útiles en catálisis o en biosensores y biocombustibles que permitan acabar con la dependencia del petróleo (que según algunos expertos ya tiene fecha de caducidad no más allá de cincuenta años). Rodrigo Pérez es, por así decirlo, un cultivador de semillas programadas para desarrollar los materiales que sustituirán a los existentes y que todavía no tienen nombre.

«Intento entender los procesos fisicoquímicos que tienen relevancia en los cambios de estado, más concretamente en la nucleación, similar al proceso de cristalización y precipitación que se observa al dejar secar el café que se ha caído sobre una mesa. Las pequeñas ‘partículas/moléculas de café’ se encuentran disueltas en una fase acuosa y, al evaporarse el agua, pasan a estado sólido, dejando unas manchas características. Este tema es importante pues si entendemos que es lo que está pasando en este proceso, podríamos controlar o favorecer ciertos comportamientos que en otros pasos darían lugar a una supra organización en materiales. Personalmente, mi interés era continuar, de manera experimental, el trabajo teórico que había empezado durante el máster y utilizar derivados del fullereno para intentar construir células solares orgánicas. Utilizando spin casting depositar los fullerenos de la manera adecuada para favorecer los movimientos de electrones entre ellos y las sucesivas capas de bloc-copolímeros que son necesarias para fabricar una célula solar efectiva».

Energía renovable

El principal objetivo que persigue con su investigación es utilizar las energías renovales. «La energía solar es muy importante para el futuro de la humanidad, en concreto para regiones como León, especialmente en las zonas rurales, la energía fotovoltaica no basada en el silicio es muy importante ya que granjas o casas aisladas que no pueden conectarse a la red eléctrica con facilidad o que no son utilizadas regularmente, podrían disponer de acceso a electricidad limpia y barata».

La biología sintética (SynBio) es una disciplina relativamente joven, pero está cambiando profundamente la forma en que la biotecnología se llevará a cabo en el futuro. «Ofrece una oportunidad extraordinaria para examinar de nuevo las preocupaciones que nos han acompañado por muchos años, como la producción de energía, la contaminación e incluso el origen de la vida per se. Las biotecnologías emergentes operan en el umbral de la innovación tecnológica y de las expectativas sociales. Han adquirido una creciente atención en las últimas décadas y necesitan que las humanidades y los cuerpos políticos creen marcos adecuados, ya que facilitan posibilidades fundamentales para las áreas que incluyen la producción de alimentos y energía. También están muy presentes en la industria farmacéutica (antibióticos, nuevas terapias, etc.), nuevos materiales inteligentes. La lista de sus posibles aplicaciones es prácticamente infinita».

El leonés que busca los materiales del futuro