jueves. 11.08.2022

Dolores Barrio sintió que algo cambió en su cuerpo de repente. «Iba por la calle y noté algo extraño. Fui consciente de que algo cambió de repente». Fue en Barcelona en el año 1993. Los movimientos extraños que notaba en el interior de sus músculos anunciaban un diagnóstico que tardó en llegar porque la enfermedad debutó sin dolor. Las primeras visitas fueron al médico de cabecera, que derivó al reumatólogo. El primer diagnóstico fue psoriasis interna. Tres años después, con los dolores ya instalados, el médico anunció Paget, un trastorno que destruye los huesos. Cuatro años después, el especialista pronunció la palabra fibromialgia con fatiga crónica extrema y sensibilidad química múltiple y empeoraron los síntomas: dolor, fatiga, bajas laborales y brotes cada vez más invalidantes. «No hay medicación que me calme cuando tengo los brotes. Hay días que no puedo andar y tengo que salir con mascarilla».

«No hay medicación que calme el dolor en un brote»