domingo 05.07.2020
Un museo de la radio

El museo de sonido que soñó un niño ciego

El deseo de Francisco González se cumple tras su muerte con una muestra de 200 aparatos antiguos en el municipio cántabro
La muestra de radios antiguas con 200 piezas. MIGUEL RAMOS
La muestra de radios antiguas con 200 piezas. MIGUEL RAMOS

Cuando a los diez años se quedó ciego, Francisco González de Córdova, oriundo de Santander, descubrió en los sonidos de la radio de mediados del siglo XX una ventana para satisfacer sus carencias sensoriales y, seducido por este medio, comenzó a coleccionar receptores de diferentes épocas y estilos.

Su sueño, en el ocaso de su vida, era organizar una muestra dedicada a la radio con los cerca de 200 aparatos antiguos que con tanto cariño recopiló a lo largo de su vida. Sin embargo, al alcanzar la jubilación murió sin poder materializar ese deseo.

El proyecto fue retomado por su esposa e hija quienes, tras recibir varios portazos, encontraron en el municipio cántabro de Meruelo, de apenas 2.000 habitantes, un escaparate digno para donar la colección al Ayuntamiento que abre en recuerdo al sueño de Francisco el Museo de la Radio.

Un total 159 piezas «espectaculares», tanto por su tiempo como por sus características físicas, componen este Museo de la Radio, distribuido en tres que mantienen un orden cronológico de la historia de esta medio, según explica a Efe el historiador José Manuel Besada, encargado de estudiar y clasificar cada uno de los artículos y diseñar el espacio expositivo.

La idea del museo es contar «a modo de pinceladas» la evolución y el impacto de la radio a lo largo de la historia, sobre todo a principios del siglo pasado cuando «no se entendía cómo por arte de magia podía salir sonido de esa caja».

La colección oscila entre los primeros ejemplares de madera a galena de 1929, con piezas «muy rudimentarias» y restricciones en el alcance de la recepción de señal, y los cotidianos transistores de 1985.

«El prototipo más antiguo pertenece al sello alemán Schuchhardt y es muy valioso, porque es raro encontrar modelos de este tipo al limitarse su producción entre los años 20 y 30 por el cierre de la compañía», aclara Besada.

Hasta 1935 no aparecen los primeros equipos fabricados en España. En concreto, se trata de un Philips y otro de la Voz de su Amo, ambos de Cataluña que en esa época era uno de los principales «centros neurálgicos» en la creación de aparatos de radio del país. También sobresalen, dentro de la recopilación, los equipos de procedencia estadounidense no solo por sus componentes internos, sino por sus llamativas formas, apariencia y decoración exterior, aplicando en sus diseños corrientes artísticas como el art déco o imitaciones de rascacielos.

El museo de sonido que soñó un niño ciego