lunes. 30.01.2023
Un coche navega por las calles de La Meca, ciudad que sufrió ayer un inusual aguacero
Un inusual aguacero acompañó ayer a los dos millones y medio de fieles musulmanes durante el último día de su peregrinación ritual a los santos lugares de La Meca, cuna del Islám. La Meca se encuentra en parte oeste de la desértica península Arábiga, donde las precipitaciones son infrecuentes. Los peregrinos, ataviados sólo con dos piezas de tela blanca sin costuras como exige la tradición, se vieron sorprendidos por una lluvia torrencial cuando regresaban a la ciudad santa procedentes de la vecina localidad de Mina, donde habían realizado, por tercer y último día, el rito de la lapidación del diablo. Pese a que la cortina de agua cubría la gran Mezquita de la ciudad santa y empapaba su suelo de mármol, los fieles aguantaron el chaparrón y no interrumpieron las siete vueltas que deben dar a la Kaaba, lugar en el que se guarda la venerada piedra negra. Solo algunos paraguas, también de un blanco inmaculado, sobresalieron sobre la turbamulta de fieles, que no dejaron de alabar a Dios.

Una peregrinación pasada por agua
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