sábado 14.12.2019

«Las personas que llegan en patera son menos que las que vienen en avión»

Lucía Mbomío con el libro que acaba de publicar. DL
Lucía Mbomío con el libro que acaba de publicar. DL

En un tiempo en que «los edificios y las personas se forran con banderas» que «parecen representar una única forma de pensar y ser de un lugar» voces como la de Lucía Asué Mbomío Rubio (Madrid. 1981) vienen a reclamar espacio para la diversidad del mundo, de abajo, de arriba y del medio; negras o mulatas.


Esta periodista, conocida como reportera de Españoles en el mundo y ahora en Aquí la tierra, escribió en 2017 Las que se atrevieron, un libro en el que habla de mujeres españolas que en los años 60 y 70 se casaron con hombres negros, como su madre, una segoviana; y en octubre lanzó su segunda su obra, Hija del camino, que explora una historia sobre identidad, lazos y búsqueda.

 

Hoy hablará de esta novela y mucho más en el aula magna de la Facultad de Filosofía y Letras (10.00 horas). Hija del camino, puntualiza, «no es una novela autobiográfica», pero los espacios y algunas experiencias vitales de Lucía Mbomío atraviesan la historia de Sandra, una chica afroespañola, como ella, que decide emprender «un viaje de vuelta que en realidad es un viaje de ida» al país de origen de su padre.

 

Quería hablar de identidad y Sandra, de madre blanca y padre negro, es el personaje que ha creado para hablar cómo «se nos extranjeriza de manera perpetua» por el color de la piel y de la búsqueda de patrias alternativas —pueblo, barrio, madre o matria— por no ser reconocidas en su país de nacimiento y del que llevan la nacionalidad.

 

Pero tampoco en África hallarán su lugar en el mundo. Si aquí las ven como negras entre una mayoría blanca, allí las ven como blancas, mulatas, entre la mayoría negra.

 

«Es una historia de búsqueda de identidad, de ser consciente de lo que significa la raza, de desarraigo... Es mi historia pero también la de otras personas», subraya. Ha optado por construir muchos personajes para tratar temas que tienen que ver con el rascismo. Desde la madre del chico que no acaba de encajar que su hijo tenga una novia negra a la presencia mayoritaria de niños y niñas negros o árabes en un campamento para menores sin recursos. Pero la realidad siempre supera a la ficción y Lucía Mbomío, como periodista, lo sabe bien.

 

«En la televisión se lleva viendo lo mismo desde hace 40 años. No incluimos la diversidad» más allá de lo que ella denomina «pon una negra en tu mesa», la anécdota. «Se estigmatiza a las comunidades racializadas» y en lugar de generar empatía, que es una de las misiones de los medios, se trata el hecho migratorio «usando palabras que generan alarma como oleadas, avalanchas», se «habla de masas en lugar de personas», «se cuenta desde el llega y nunca desde dónde se quedan».

 

Las creencias se asientan sobre informaciones erróneas. «El porcentaje de las personas que llegan en patera es ínfimo al lado de la gente que llega en avión y la gente que llega del continente africano no es la mayoría. Últimanente, Venezuela es el principal país de llegada», añade.

 

Cuando se trata de mujeres, la cosa empeora. «Las mujeres no aparecemos salvo cuando vienen embarazadas o con peques y también se tiende a la hipersexualización». También apunta a la mala práctica de dar la nacionalidad de las personas que delinquen, «algo que se estudia en primero de carrera».

 

Otro fallo que observa es la instrumentalización de las personas negras, como el votante negro de Vox. «Sólo se nos llama para hablar de racismo o migración, como si no tuviéramos profesiones o formación».

 

Tampoco hay personas negras que trabajen en los medios. «En 60 años de televisión se cuentan 42 personas personas como presentadoras o periodistas». Como descendiente de guineano apunta también al «extrañamiento perpetuo con que se nos trata a pesar de que fuimos colonia española durante siglos», añade.

 

Lucía Mbomío habla también desde el género y desde la periferia. «He sentido el ataque como negra, pero luego también me di cuenta de que lo era también como mujer y como clase», subraya. Recuerda que una vez cuando fue como reportera a un barrio chabolista «me preguntaron si había sentido miedo» y cuando respondió que «no», le replicaron: «Claro, eres de Alcorcón».

 

La llegada de Vox a las instituciones no ha pillado de sorpresa a esta periodista y escritora racializada y feminista. «Vox ya existía antes de existiera, en los 90 ya había nazis y skin heads pegando a gente, fue cuando asesinaron a Lucrecia; no es nuevo que exista racismo bestia», precisa. «Son los flecos del sistema», puntualiza. Mbomío ve con preocupación «el racismo sistémico e institucional que supone la existencia de los Cies —los centros de internamiento de extranjeros— cuando no tener papeles es una falta administrativa, no un delito para que tengan encerrado», subraya.

 

Critica también la ausencia de las personas negras de los libros de historia o a la hora de rescatar a mujeres de la ciencia o la literatura. «Aparecen Marie Curie, Carmen Laforet o Rosalía de Castro». La periodista insiste en «el borrado histórico que España hace de África, cuando la tiene a 14 kilómetros de distancia y ha tenido colonias en el continente», añade.

 

Ella también hizo su viaje «de ida» a Guinea Ecuatorial en busca de la identidad. Trabajó en la TVGE con reportajes de índole cultural y social y co-guionizó la primera serie de dibujos animados del país. Pero no encontró su sitio.

 

Lucía Mbomío ha puesto en marcha un canal en You Tube —Nadie nos ha dado vela en este entierro— en el que entrevista a personas racializadas que cuestionan la idea hegemónica de españolidad o de catalanidad. Y pronto llegará al País Vasco. «A mucha gente le han preguntado más de dónde es que cómo se llama», señala. Se ha convertido en una voz que transmite las voces de otras personas racializadas, especialmente mujeres.

«Las personas que llegan en patera son menos que las que vienen en avión»
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