jueves 02.07.2020
Las serpientes cautivas pueden padecer problemas en la muda de la piel

La piel de las serpientes constituye una eficaz barrera protectora La adelfa

Una muda anormal puede indicar un mal mantenimiento o una enfermedad
Todos los reptiles necesitan renovar su piel periódicamente para mantenerla en las mejores condiciones. Las serpientes cambian toda la piel de una vez, fenómeno conocido como «ecdisis» o muda. Durante el periodo de muda, dejan de comer y se vuelven apáticas. Después de unos días, la piel empieza a desprenderse desde la cabeza a la cola, como si fuera una «funda» completa. La frecuencia con que este fenómeno ocurre varía mucho según la especie concreta, desde unos días a varios meses, pero puede verse alterada por enfermedades o unas condiciones de alojamiento inadecuadas. De hecho, la muda anormal o «disecdisis» es uno de los trastornos cutáneos más frecuentes en serpientes mantenidas en cautividad. El cuidador debe prestar especial atención a este fenómeno, pues durante la muda la serpiente no se alimenta y es más susceptible a padecer infecciones, observándose incluso inmunosupresión (falta de defensa frente a las enfermedades). Si la muda se produce con una frecuencia mayor de lo normal, llevará al animal a un debilitamiento progresivo que le puede acarrear la muerte: no se alimentará lo suficiente como para regenerar su piel y mantener otros procesos vitales. La muda puede verse alterada principalmente por la temperatura ambiente: a mayor temperatura mayor frecuencia de mudas. También el grado de humedad le afecta de manera importante: es imprescindible conocer el grado de humedad del terrario necesario para cada especie, pues una humedad baja le predispone a padecer deshidratación y demasiada humedad puede dar lugar a vejigas y heridas o infecciones secundarias. La falta de superficies ásperas en el terrario contra las que el reptil se pueda frotar para desprender la piel también afecta negativamente a la muda. Se le deben proporcionar troncos o piedras que cumplan esta función. En caso contrario pueden incluso tener dificultades para desprender los «espejuelos», las lentes que recubren y protegen el ojo. Estas se vuelven opacas durante la muda, y si no se desprenden el animal dejará de ver y no volverá a alimentarse. Heridas o cicatrices pueden dar lugar a zonas de adherencia que dificulten el desprendimiento de la piel. Debe evitarse manipular al animal en esta fase, pues la piel es mas frágil y es muy fácil causarle desgarros o lesiones graves. Muchas serpientes se comen su propia piel una vez desprendida. Esto es normal y no le debemos impedir hacerlo, pues constituye una magnífica fuente de proteínas necesarias para la regeneración de los tejidos. Más información en: http://users.servicios.retecal.es/rotto 1 Tengo un cachorro de tres meses que tiene las uñas muy afiladas. Nos araña continuamente y nos destroza los jerseys. Querría cortárselas, pero es el primer perro que tengo y me han dicho que no se les pueden cortar las uñas a los perros. ¿Eso es cierto? No hay problema por cortarle las uñas a los perros si se hace de la manera y con el instrumental adecuado, lo mismo que pasa con las uñas humanas. La mayoría de los perros adultos las desgastan al andar y no es necesario cortárselas, pero si le crecen demasiado es mejor recortárselas de vez en cuando, para evitar que se rompan e infecten o que deformen el dedo causándole molestias para andar. Especial atención merece la uña del pulgar de las patas delanteras y los espolones de las traseras (que no están presentes en todos los perros), porque no tocan el suelo y no se desgastan, llegando a clavarse en el mismo dedo o a romperse si no se mantiene en una longitud adecuada. Es mejor utilizar un cortaúñas especial para perros o unos alicates, no tijeras, y respetar la parte carnosa de la uña para no hacer daño o causar hemorragias al animal. Si la uña es negra y no se distingue la parte carnosa, se dejará un poco mas larga ante la duda, cortándola más a menudo para evitar que la parte carnosa se vaya haciendo cada vez más grande. En cachorros muy jóvenes se puede limar la punta con una lima de uñas y así evitamos que se enganchen y arañen. Puede enviarnos su consulta a: [email protected] Adelfa (Nereus oleander) es el nombre común de un arbusto perennifolio originario de la región mediterránea, de crecimiento rápido, que puede alcanzar hasta los 4 metros de altura. Mientras que su nombre genérico deriva del griego «nerion», relacionado con Nereus, dios del mar, el específico hace alusión al parecido que tienen sus hojas con las del olivo. También recibe el nombre de laurel (rosa, blanco, colorado) o de balandre. Crece de forma natural en las orillas de los cursos de agua y, aunque en España es muy abundante en Andalucía, Baleares y Valencia, también se cultiva como planta ornamental siendo frecuente encontrarla en muchos parques y jardines repartidos por toda la geografía nacional por sus vistosas flores y su resistencia a la sequía. Conviene destacar que toda la planta (hojas y flores) es tóxica y contiene principios activos con propiedades cardiotónicas y diuréticas, empleándose también en afecciones cutáneas. Sólo una hoja puede contener una dosis mortal y su savia se usa como matarratas. Las hojas, de 6 a 12 centímetros de longitud, son lanceoladas y enteras, a veces opuestas, coriáceas, de color verde grisáceo sin brillo y con un nervio blanco muy marcado del que surgen numerosas ramificaciones que llegan hasta el borde. Las flores, que duran todo el verano, son olorosas, alcanzan hasta 5 centímetros de diámetro, su color suele ser el rosa aunque también las hay rojas, blancas y amarillas y suelen agruparse en ramilletes ramificados terminales. El fruto es de color pardo-rojizo con las semillas cubiertas por un penacho de pelos. La adelfa se adapta a todo tipo de suelos siempre que estén bien drenados y soleados, evitando las heladas. Si vive en el exterior la floración será tardía o carecerá de ella. Para favorecer la presencia de flores debe ser abonada y regada generosamente durante el verano. Si quiere conservar la forma compacta de la planta, pode sin miedo los tallos que hayan florecido. No pode los renuevos porque al final de la temporada llevarán los capullos que florecerán a la siguiente. El verano es la mejor época para llevar a cabo la propagación de la adelfa utilizando esquejes semileñosos que deben ser colocados en agua o con un compost húmedo.

La piel de las serpientes constituye una eficaz barrera protectora La adelfa