domingo 5/12/21

El planeta se defiende de una roca

Despega con éxito Dart, la primera misión de defensa planetaria contra asteroides, una sonda que se estrellará contra una roca gigante para desviarla de su órbita
                      Imagen que muestra el lanzamiento del cohete SpaceX Falcon 9 y otra de la roca  BILL INGALLS / HANDOUT
Imagen que muestra el lanzamiento del cohete SpaceX Falcon 9 y otra de la roca BILL INGALLS / HANDOUT

La sonda Dart (dardo) de la Nasa viaja ya hacia el asteroide Dimorphos tras haber despegado ayer a las 07.21 horas en lo alto de un cohete Falcon 9 de SpaceX desde la base Vandenberg de la Fuerza Espacial estadounidense, en California. Dentro de diez meses, la nave, del tamaño de una máquina de refrescos y 600 kilos de masa, se estrellará contra Dimorphos (una roca más grande que un campo de fútbol, que se encuentra a 11 millones de kilómetros) para intentar desviarla de su órbita. Se trata del primer ensayo de defensa planetaria contra asteroides, una misión conjunta de las agencias espaciales estadounidense y europea denominada Aida (por Evaluación de Impacto y Desvío de Asteroide, en inglés).

Dimorphos, una roca de 140 metros de diámetro, orbita otro asteroide, Didymos, de 780 metros. Dart (Double Asteroid Redirection Test o Doble Prueba de Redirección de Asteroides) lleva un minisatélite de fabricación italiana llamado LiciaCube. Tiene el tamaño de una caja de zapatos y se separará de la nave diez días antes del choque para tomar imágenes del momento. «La idea de la misión es ver cuál es el efecto del impacto en la trayectoria de Dimorphos porque, aunque no lo parezca, los objetos de su tamaño están entre los más peligrosos de los cercanos a la Tierra», advierte Adriano Campo Bagatin, astrofísico de la Universidad de Alicante y miembro del Comité Coordinador de Aida. Dart se estrellará contra Dimorphos a una velocidad de 6 kilómetros por segundo.

25.000 como Dimorphos

Hay miles de millones de asteroides y cometas. Muy pocos suponen un riesgo para la Humanidad por cruzar la órbita de la Tierra y no hay constancia de que ninguno vaya a suponer una amenaza en los próximos cien años. «Los pequeños, de 50 a 80 metros de diámetro, normalmente explotan en la atmósfera y pueden hacer un daño relativo», apunta Campo Bagatin.

Los científicos tienen identificados los cuatro de más de 10 kilómetros que podrían provocar una extinción masiva como la que acabó con los dinosaurios hace 66 millones de años, y el 95% de los 900 que se calcula que hay de más de un kilómetro, que podrían acabar con la civilización. Pero el censo es muy incompleto para los del tamaño de Dimorphos, de los que los astrónomos creen que hay unos 25.000.

No será hasta 2026, cuatro años después del impacto, cuando la sonda europea Hera visitará Dimorphos para comprobar las consecuencias. Aprender a desviar asteroides es la técnica que los expertos consideran más factible en el caso de que una roca de grandes dimensiones se dirija hacia la Tierra.

Según cifras de la Nasa, la misión costará unos 330 millones de dólares (293 millones de euros), incluyendo casi 310 en el desarrollo de la nave espacial que despegó este martes desde California.

Otros gastos incluyen los servicios de lanzamiento y otras operaciones y análisis de los datos recabados durante y después del impacto contra el asteroide.

Los datos de la misión, según la Nasa, se combinarán con los de la misión Hera, de la Agencia Espacial Europea y prevista entre 2024 y 2026 para analizar con más detalle los asteroides y el cráter que Dart dejará en Dimorphos.

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