lunes 20.01.2020
Sociedad

La pollera conquista las cimas más altas

Las Cholitas Escaladoras de Bolivia animan a las leonesas: «No se pongan límites; si tienen un sueño, cúmplanlo»  Su ascensión al Aconcagua, su última cumbre, fue grababa por Jaime Murciego
Las cholitas escaladoras arropadas por sus anfitriones. ramiro
Las cholitas escaladoras arropadas por sus anfitriones. ramiro

«La discriminación hacia la mujer ‘de pollera’» y cumplir el sueño de «hacer cumbre», hazaña reservada hasta hace poco a los hombres en la cultura aymara, son los alicientes que movieron a las Cholitas Escaladoras de Bolivia a dejar sus cocinas y otras ocupaciones para conquistar el Huayna Potosí, una montaña de 6.088 metros de altitud, y otras seis cimas detrás.

 

El Aconcagua, en 2018, fue la última ascensión y un leonés de Santa María del Páramo, el cineasta Jaime Murciego, grabó la hazaña conque ayer se presentó en León tras en un acto organizado por SED León en el Nuevo Recreo Industrial, tras su estreno el fin de semana en el Festival Internacional de Cine de Montaña de Bilbao.

 

El 17 de diciembre de 2017, once mujeres, primero una, después otra y otra y otra..., conquistaron su primera cumbre tras dos días de ascensión. En Bolivia, dicen, las cumbres «se hacen rápido» porque se puede acceder en auto hasta el campo base.

 

Para las ‘cholitas’ «es más fácil», apostillan, «porque vivimos ahí y es como nuestra casa». Viven en la parte más alta de El Alto, la gran ciudad que se alza por encima de La Paz, en lo que se llama Alto Lima. Son Elena Quispe, Cecilia Llusco, Lydia Huayllas, Dora Magueño y Ana Lia Gonzales. Las cinco cholitas que mantienen el espíritu del grupo y quieren continuar con sus hazañas montañeras en el Kilimanjaro, el Mont Blanc, las Montañas Sagradas y, cómo no, el Everest. «Tenemos un ‘vicio’ con la montaña. Queremos seguir. Cada una es bien diferente: la distancia, el nivel técnico, las creencias que tienen en cada sitio», explican Lita y Lydia.

 

Quieren llevar a todas las grandes cimas del mundo «nuestras tradiciones, nuestro cariño y respeto por la Pachamama (la tierra) y las Achachilas (las montañas)», añaden.

 

La pollera —falda tradicional que acaba de prohibir como indumentaria a las funcionarias el nuevo gobierno boliviano— es un símbolo de empoderamiento para estas mujeres frente a la discriminación de género en sus comunidades y la que sufren como pueblo indígena en Bolivia.

 

Encarar las cumbres con la ropa que visten a diario es conquistar un espacio masculino y hacer gala de sus tradiciones. En la primera cima todas las cholitas fueron acompañadas por sus esposos para hacer prácticas y aprender a «gramponear».

 

Algunas como Lydia y Dora se dedicaban a cocinar para los montañeros a 5.200 metros de altitud como máximo. Cargaban con la comida, las cocinas y las ollas para hacer sopas de quinua o verduras, pasta y otros platos calientes. «Mi vida ha dado una vuelta. Antes, sólo el hombre podía escalar y hacer tantas cumbres», afirma Lydia.

 

Dejar la casa y la familia por un mes, el tiempo que llevó el viaje y la ascensión al Aconcagua, «fue bien dramático», confiesa con su voz suave. Su llanto quedó grabado en la despedida de su marido, Eulalio Gonzales, sus hijas y sus nietos. Era la primera vez que se iba tan lejos y tanto tiempo.

 

«Mi padre siempre me animó, me instruyó para esquiar y me entrenó para ir al Aconcagua», comenta Lita. Sin embargo, «lo pasé mal. Pensé que no iba a llegar», admite. El sueño se cumplió y «ahora he descansado tranquila y feliz de que se ha hecho realidad».

 

Ayer en León escalaron al escenario del Nuevo Recreo Industrial con sus mejores galas, orgullosas de su origen y de la conquista que las ha llevado a las «pantallas gigantes», como dice Lydia aún impresionada.

 

A la capital del viejo reino les une el origen del director de la película, el paramés Jaime Murciego, y la amistad con Tamara Cabezas, Luis Canal y Mar Cordero que las visitaron en Bolivia durante su estancia en el país andino para un trabajo con el proyecto de huertos urbanos que desarrolla la oenegé SED de León y las invitaron a venir aprovechando su paso por el Medi Film Festival. Aquí sembraron ayer su mensaje empoderador para las leonesas: «A veces las mujeres nos ponemos límites y tenemos que borrar esos pensamientos negativos de nuestra mente. No conocemos de lo que somos capaces. En la montaña he descubierto en mí muchas fortalezas», apuntó Lita. Lydia remató el mensaje a las mujeres: «Si tienen un sueño, que lo cumplan. Querer es poder». A ello, chicas.

Un paramés en las alturas

A Jaime Murciego le llamó la atención que unas mujeres vestidas con la indumentaria tradicional de las tierras más altas de América Latina escalaran ‘seismiles’ como quien va a la compra. A partir de una noticia suelta se embarcó en la aventura de viajar hasta Bolivia. Sin patrocinadores ni más apoyo que la cámara se adentró en una de las tierras habitadas más altas del planeta y en su primer seis mil. Fue de la mano de los hermanos Gonzales, Eulalio y Agustín. Después acompañó a las cholitas escaladoras. Con el primer trailer volvió a España encontró a la productora Arena y financiación en Movistar Plus, la cadena japonesa NHK, el Gobierno de Navarra y las oenegés Entreculturas, Alboan y Oxfam. Entre diciembre de 2018 y febrero de 2019 grabaron la ascensión al Aconcagua. Las Cholitas Escaladoras de Bolivia es la primera película de este leonés que se formó en la Facultad de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Burgos y que trabaja como freelancer en Madrid. Se estrenó con el corto ‘Box Girls’.

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