miércoles. 05.10.2022

¿Por qué mata el calor?

Las temperaturas extremas agravan las enfermedades crónicas, sobre todo las renales, respiratorias y cardiovasculares

Las temperaturas extremas están asociadas a un aumento de la mortalidad en la población debido, no solo a los golpes de calor —la consecuencia aguda de la exposición a temperaturas extremas—, sino también a que agravan enfermedades crónicas, principalmente renales, respiratorias y cardiovasculares.

Así lo ha señalado a Efe la doctora Marisol Bravo Amaro, coordinadora del área de promoción de la salud cardiovascular de la Fundación Española del Corazón (FEC), que recuerda que está «ampliamente demostrado» el aumento de la mortalidad y los ingresos hospitalarios en episodios de calor extremo.

Según Bravo, una parte importante del incremento de la mortalidad se atribuye a la exacerbación de patologías crónicas, ante todo por enfermedades renales, respiratorias y cardiovasculares.

En relación con esto último la coordinadora de la FEC considera que el calor extremo puede actuar como desencadenante de eventos cardiovasculares agudos como la taquicardia, la disfunción endotelial o la hipercoagulabilidad, aparte de producir deshidratación, cambios metabólicos, insuficiencia renal y, en última instancia, descompensación de patologías previas.

«Nuestro organismo se adapta a las altas temperaturas a través de dos mecanismos», como explica la doctora María del Campo, miembro del Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFyc).

Por un lado aumenta el flujo sanguíneo de la piel, lo que provoca el intercambio del calor con el ambiente y esto permite que el calor sobrante salga y no tenga efectos perjudiciales sobre nuestros órganos.

Además, la sudoración elimina el calor sobrante por evaporación de esas gotas de sudor y causa el enfriamiento del cuerpo. No obstante, Del Campo advierte de que, en momentos de temperaturas extremas, pueden existir alteraciones en esos mecanismos de adaptación que impiden que el cuerpo se enfríe por sí mismo, lo que puede ocasionar el fallecimiento, como consecuencia directa a través de un golpe de calor, o mediante la intensificación de patologías previas.

La doctora alerta también del incremento de las defunciones relacionadas con el calor por el aumento de la temperatura del planeta, uno de los factores ambientales «con mayor impacto en nuestra salud».

El Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III -dependiente del Ministerio de Sanidad- estima que el pasado julio se habrían producido 10.749 muertes más de las esperadas para ese periodo, de las que 2.223 serían atribuibles a las altas temperaturas.

Si bien no se trata de cifras reales sino de estimaciones matemáticas, pueden ir dando una idea de la evolución de los excesos de mortalidad en la población española como consecuencia de estos ambientes extremos.

cómo actuar

Las doctoras Bravo y del Campo enfatizan en la necesidad de que la población adopte medidas preventivas frente a estas temperaturas extremas, especialmente en aquellos grupos considerados vulnerables como los ancianos, las personas con enfermedades crónicas o los niños.

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