domingo. 25.09.2022
La joven activista Greta Thunberg interviene en el Congreso de Estados Unidos. ERIK S. LESSER

Con solo 16 años la activista medioambiental sueca Greta Thunberg sacó ayer los colores a los miembros del Congreso de Estados Unidos por la inacción política para frenar el cambio climático en una comparecencia donde dio voz a las inquietudes de su generación por el calentamiento global.


Su intervención ante una sesión conjunta de dos comités de la Cámara Baja estadounidense fue escueta pero contundente.

 

«Me llamo Greta Thunberg, no he venido a ofrecer declaraciones preparadas en esta comparecencia», dijo la adolescente que, en lugar de su testimonio, ofreció a los congresistas una copia del informe de 2018 sobre calentamiento global del Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC).

 

Ese informe del IPCC, que está constituido por científicos elegidos por la ONU y que sirve de guía a los líderes mundiales sobre el calentamiento global, hace hincapié en el impacto de la crisis climática y en la amenaza que supone para los humanos.

 

«Entrego este informe como testimonio porque no quiero que me escuchen, sino que escuchen a los científicos, quiero que se unan tras las ciencia y entonces quiero que adopten una acción real», sentenció Thunberg, peinada con su característica trenza.

 

La presencia de la joven despertó una gran revuelo mediático en el Capitolio, donde cada uno de sus movimientos fue seguido al milímetro por los medios de comunicación.

 

Pese a la expectación que despierta dondequiera que va, Thunberg mostró su aplomo habitual y fue firme en sus palabras ante los miembros del Congreso.

 

En su aparición ante los comités de la Cámara Baja, la adolescente sueca apareció flanqueada por los activistas climáticos juveniles Jamie Margolin, Vic Barrett and Benji Backer.

 

Durante su estancia en Washington, conoció al expresidente Barack Obama (2009-2017), quien publicó una fotografía de ambos en su cuenta de Twitter.

«Quiero una acción real»
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