martes. 29.11.2022

Invierno leonés al abrigo del centro de día Concepción Arenal

La Fundación Alimerka apoya con alimentos los programas de la Sociedad San Vicente de Paúl 
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Voluntariado, usuarios y profesionales de la Sociedad San Vicente de Paúl con la coordinadora de la Fundación Alimerka y el gerente de Servicios Sociales. MIGUEL F. B.

El centro de día Concepción Arenal es un lugar en el que las personas no sólo pueden resguardarse de las inclemencias del tiempo en el duro invierno de León, sino que además es la puerta de entrada para el trabajo integral con la persona en situación de vulnerabilidad.

Desde este jueves abre de nuevo sus puertas con la normalidad que permite la actual etapa de la pandemia. De 10 a 13 horas y de 16.30 a 19.30 horas, de lunes a viernes, el centro de día Concepción Arenal es uno de los servicios de la Sociedad San Vicente de Paúl que se nutre del programa de Alimentos sin Desperdicio de la Fundación Alimerka.

«Fue el centro pionero en empezar a recoger los excedentes, hace casi 15 años, en el supermercado de la calle Daoiz y Velarde», comentó Sefi Herrero Durántez, gerente de la Sociedad San Vicente de Paúl. Ahora surte a todos los programas de la entidad, desde la casa de acogida, a Calor y Café, el albergue nocturno y las 60 familias a las que ayuda la entidad con la entrega de alimentos.

Los excedentes, señaló Laura Pérez, coordinadora de la Fundación Alimerka, «son una buena muestra contra el desperdicio alimentario, pero a su vez ayuda a las entidades a ahorrar y a destinar más fondos a la atención integral de las personas, como es el caso de la Sociedad San Vicente de Paúl.

«Para nosotros es fundamental que las entidades cuenten con más recursos para la atención a las personas y estas donaciones nos han permitido nuestro sistema de gestión del desperdicio que ha recibido hace pocos días el sello Bureau Veritas y ha convertido así a Alimerka en la primera entidad del sector de distribución española en acreditar su sistema de gestión del desperdicio», puntualizó Laura Pérez.

El programa además ha incorporado a la cesta frutas y verduras frescas que se retiran de los supermercados, pero que están en óptimas condiciones de consumo. Un total de 39 supermercados de Castilla y León donan estos alimentos de los que se benefician 29 entidades y todas las personas que acuden a sus servicios.

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Voluntarios y usuarios del centro, este jueves. MIGUEL F.B.

«Llevo años en la calle y gracias a unos amigos conozco este sitio, donde me han dado buenos consejos y me han ayudado», comentó David Jiménez Hernández, un joven de 28 años que es uno de los usuarios asiduos del Centro de Día Concepción Arenal.

David ha tenido trabajos esporádicos con feriantes, pero no ha conseguido tener contratos estables. «Sinceramente, esta situación en la que vivo no es digna, pero nadie nace aprendido», comentó. Por la mañana toma el café en el centro de día, al mediodía va a comer al centro de la Asociación Leonesa de Caridad y por la tarde a veces mendiga.

«A la calle, como te acostumbres, estás perdido»

Vive en una casa en ruinas que no reúne condiciones de habitabilidad. Leer y escuchar la radio son las cosas que más disfruta. «Familia tengo, pero como si no la tuviese», admite mientras coge un libro de la estantería del centro. «A la calle, como te acostumbres, estás perdido», reconoció tras señalar su deseo de poder dar un giro a su vida.

El acto de presentación de la reapertura del Centro de Día Concepción Arenal contó con el gerente de Servicios Sociales, Juan Antonio Orozco, quien destacó el arraigo y la antigüedad de la labor humanitaria de la Sociedad San Vicente de Paúl, que se remonta a 1833 en Francia por iniciativa de unos estudiantes para «ayudar a los más necesitados».

El gerente destacó la importancia del Registro de Entidades Sociales y el esfuerzo que ha hecho la Sociedad San Vicente de Paúl para inscribir todos los servicios. Como novedad presentó el reconocimiento de la entidad dentro del Servicio de Provisión Inmediata de Alimentos dirigido tanto a personas sin hogar como a familias en riesgo de exclusión social y que se presta tanto a personas del centro como a las que salen y a las que la entidad realiza el seguimiento. «Hay derechos fundamentales a los que aquí se da especial cumplimiento, como son el derecho a la vida y el derecho a la integridad física». 

La gerente de la entidad, Josefina Herrero Durántez, resaltó que además del centro de día cuentan con el albergue Calor y Café, con 20 plazas y que abre a las 20.30 horas dando continuidad al centro de día, y la casa de acogida San Vicente de Paúl, con 11 plazas, y ofrecen comida a través del programa de la Fundación Alimerka a 60 familias en situación de vulnerabilidad.

Herrero quiso incidir también en la labor del voluntariado: «Sin su generosidad y su entrega no se llegaría de ninguna manera a todos los usuarios».  Resaltó la labor que llevan a cabo durante los fines de semana las personas de la Real Hermandad de Jesús Divino Obrero, presentes en la sala, que «vienen colaborando cubriendo los fines de semana desde los inicios».

También puso en valor «el trabajo coordinado y en equipo que se ha formado con la Fundación para gestionar el centro de día» y recalcó la estrecha relación con las administraciones públicas. En su intervención, dio a conocer la concesión al centro de la ISO 9001, que certifica la calidad en la gestión de la atención a personas en situación y riesgo de exclusión social. 

«El centro de día nos quita el frío y de estar en la calle» 

Marcos, de 51 años, se quedó en la calle hace unas semanas. Con su pensión no podía afrontar el pago de los 250 euros que le pedían por la habitación. La primera noche fue la peor. «Estaba en un cajero, salí y se metieron cinco. En la calle había un hombre con una manta y me daba envidia. Llovía y hacía frío». Ahora duerme en el albergue municipal a la espera de encontrar un alojamiento asequible. En el centro de día coge fuerzas y calor: «Nos quita el frío y de estar en la calle».

«El alquiler y la luz me comían los 460 euros de la paga»

Rosa María es usuaria de Calor y Café, donde duerme, y del centro de día Concepción Arenal. La carestía de las habitaciones la subida de la luz y «circunstancias de la vida» le han expulsado a la calle. «El alquiler y la luz me comían los 460 euros de la paga», explica. «Estar aquí se valora bien porque te quita toda la mañana pasando frío». Ahora busca una habitación más asequible para compartir con su pareja, que de momento vive en otro albergue, «a ver si podemos estabilizarnos».

«Estoy intentando salir del alcohol»

José María Carreta Martín es usuario de la casa de acogida. «Estoy intentando salir del alcohol en Proyecto Hombre y desde hace cuatro meses vivo aquí», comentó Reconoce que ha sufrido recaídas. «Yo vengo de la calle. He estado mendigando y tengo un mal historial», pero ahora se tiene que atener a las normas del programa. No mendigar, ni ir a comer fuera, participar en las tareas de la casa que comparten todos los usuarios y acudir a su terapia. 

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