jueves 26/5/22
                      Ana Cabrerizo, en el patio de butacas del Teatro Gullón de Astorga. FERNANDO OTERO
Ana Cabrerizo, en el patio de butacas del Teatro Gullón de Astorga. FERNANDO OTERO

Bajo el lema la medicina rural existe y resiste arrancó ayer en Astorga el congreso Semergen Rural en el que se reivindica mejoras para los profesionales, tanto retributivas como de formación, y para los pacientes, con una mayor dotación de medios humanos y materiales. Ana Cabrerizo, vicepresidenta de Semergen Andalucía, fue la encargada de moderar la primera mesa de debate.

«Queremos recordar que Semergen, como sociedad científica por una inquietud de los médicos rurales por mejorar sus condiciones de trabajo y que la asistencia sanitaria llegue a todo el mundo rural. Fue en 1972 y nació como Semer. Luego se crearía la especialidad de medicina de familia. Han pasado 50 años, pero las necesidades son las mismas», señaló.

La falta de profesionales de la medicina, la dispersión de la población y la dificultad de acceso a la tecnología son problemas que acucian a la medicina rural. La formación también tiene un déficit y el acceso de los residentes no se incentiva desde la administración, algo que consideran fundamental para que las generaciones jóvenes quieran optar a la medicina rural. «Ser médico rural es elegir un tipo de vida», resaltó.

Países como Francia e Irlanda se pusieron como modelo en la mesa redonda en la que participaron Pablo Baz, vicepresidente de Semergen Castilla y León, Pilar Borraz Mir, vocal de Semergen Aragón y José Manuel Comas de la junta directiva nacional y médico en Toledo.

«En Francia e Irlanda no les va mal en el medio rural, porque pagan mejor y se llevan incluso a nuestros profesionales. La gente tiene que ver recompensado su esfuerzo», señaló Cabrerizo. «En zonas de difícil cobertura hay que compensar de forma económica y de otras formas. En España, en cambio, las guardias rurales no se pagan igual que otras especialidades y tampoco se compensa tutorizar residentes», resaltó.

Las situaciones se agravan según qué comunidades autónomas. Cabrerizo lamentó que que en comunidades como Andalucía es posible que estudiantes de medicina sean contratados sin hacer la especialidad, algo que no sucede en Castilla y León. «Es una forma de decir que nuestra especialidad no tiene valor», apuntó.

Como ventajas de la medicina rural, la médica apuntó que «es el escenario ideal para ejercer la medicina de familia porque con cuatro minutos de asistencia como se da en centros urbanos es imposible. Hay otro ritmo de trabajo, la gente conserva el respeto por el profesional y también entre ellos», enfatiza esta médica que ha ejercido en el medio rural hasta hace poco y que ha dejado temporalmente «porque tenía un contrato más precario, iba de un sitio a otro, por otro mejor, más estable». Otro de los problemas del ejercicio de la profesión en el mundo rural es la falta de continuidad: «Cuando vas de un sitio a otro ejerces la medicina a la demanda, y no es la mejor. La medicina preventiva y la educación sanitaria son fundamentales».

«Ser médico rural es una forma de vida»
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