domingo 29/5/22
Patrimonio

El tributo de las merinas a la reina Urraca

Un sueño de lana sostenible. ‘Añino Regina Merina’ es la marca de los leoneses Iciar Martín Aresti y Antonio Milara Mendoza que, en alianza con el ganadero extremeño Fernando Fernández, se suma a la revitalización de la lana merina y merina negra para un proyecto de calzado y ropa.
                      Iciar Martín Aresti con una de las ovejas del rebaño de La Serena que proporciona la lana. DL
Iciar Martín Aresti con una de las ovejas del rebaño de La Serena que proporciona la lana. DL

Añino, por ser la primera lana que viste a las borregas, la más fina que darán en su vida. Regina, por la reina Urraca de León, que tanto amaba sus posesiones de la montaña; y Merina por la raza de la oveja de esta materia prima de la que España fue líder mundial en los grandes mercados. La lana merina española alcanzó tal fama que franceses e ingleses no pararon hasta que consiguieron llevarse las ovejas a sus países, después de siglos de prohibición de su exportación por la Corona española.

Fibra de lana merina y merina negra y piel de vaca son los ingredientes de las colecciones de zapatos y botas de Añino Regina Merina, una empresa de economía social a caballo entre León y Extremadura, como la trashumancia, que se acaba de lanzar al mercado de la innovación textil del siglo XXI a través de internet.

Una historiadora y emprendedora, un artesano zapatero y un ganadero trashumante forman el equipo del proyecto que tiene sus pilares en la tradición de la lana merina y la sostenibilidad ambiental, social y económica.

Lo que España no supo hacer en la época dorada del Concejo de la Mesta fue transformar la lana al nivel de otros países. Fue en Flandes donde se obtuvieron los paños más finos de la lana merina. ‘Añino Regina Merina’ , una empresa de economía social con raíces leonesas por dos de sus tres costados, se ha propuesto poner una pica en el sector textil sostenible, Su proyecto, con sede en la comarca de La Serena extremeña, se precia de lograr en el siglo XXI la fibra más fina de lana merina y merina negra sin añadir poliamiada ni ninguna otra fibra artificial a los paños.

«Si Flandes pudo hacer paño fino con la lana de nuestras merinas, me dije que nosotros también tenemos que poder», afirma Iciar Martín Aresti, alma mater de este proyecto sostenible. «Nuestro reto fue quitar la poliamida, hsata el 14%. que está permitida en el etiquetado de merina, y darle la misma suavidad». Y lo han conseguido.

La primera colección de Añino Merina. DL
La primera colección de Añino Merina. DL

Salmantina de nacimiento y leonesa de corazón, porque se siente del reino y porque pasa gran parte del año en la montaña oriental leonesa, esta emprendedora se tuvo que reinventar tras más de dos décadas asentada en la cuenca minera asturiana y con dos criaturas que sacar adelante.

«Soy especialista en Historia Moderna y en Geografía y cuando tuve que frenar me planteé que tenía que formarme más. Me decanté por la innovación y la economía social», explica. Para el trabajo final realizó una investigación sobre las trashumancias entre Extremadura y la montaña leonesa a través de la cañada real Occidental.

Añino Regina Merina
Dar una segunda oportunidad a la lana de las merinas fue el comienzo del proyecto

Dar una segunda oportunidad a la lana de las merinas fue la idea que se empezó a fraguar en su cabeza. Tirando del fino hilo de la historia y la tradición salió el sueño sostenible de Añino Regina Merina. «Tuve la suerte de conocer a Antonio Milara Mendoza, un artesano que es tercera generación de zapateros guarnicioneros», explica. Iciar y Antonio son los socios emprendedores que, bajo el paraguas de Cooper@ctivas, han puesto en marcha la empresa. Iciar Martín vive la mitad del año en San Cibrián de la Somoza, una localidad que a pesar de su apellido pertenece al municipio de Puebla de Lillo, y el artesano, oriundo de Castura, reside en Santa Colomba de Somoza.

Iciar Martín Aresti con una de las ovejas del rebaño de La Serena que proporciona la lana. DL
Iciar Martín Aresti con una de las ovejas del rebaño de La Serena que proporciona la lana. DL

El tercer miembro del equipo es Fernando Fernández, ganadero en extensivo de Castuera (Badajoz), que se ha implicado en un mayor cuidado de la lana para su mejora, gracias en parte a sus prácticas de buen trato animal (con pastos en barbecho). El rebaño de merinas del que sale la lana para el proyecto de Añino Regina Merina realiza la trashumancia entre Castuera y Córdoba, con las ventajas medioa Tres generaciones confluyen en este proyecto que se suma a otras iniciativas como Made in Slow y Las Hidalgas, de los leones Alberto Díaz y Elvira de la Puente.

Añino Regina Merina sacó este inviernoo su primera colección de zapatos cien por cien biológicos, hechos con cuero y fibra de lana merina sin poliamidas ni minerales pesados, que se benefician de las propiedades de la lana merina. «Es transpirable, ignífuga, hidrófuga y reguladora de temperatura. Al no llevar nada sintético evita la sudoración y el mal olor», explica Iciar Martín Aresti. Todos los materiales que se utilizan son biológicos. Las suelas de los zapatos son de caña de azúcar y de café, las cremalleras de bambú y los cordones de cáñamo. Para finalizar el proceso, una caja de cartón reciclado y cáscara de patata son el envoltorio del calzado.

La fabricación se realiza en Portugal, en una fábrica artesanal. «Me gusta la idea de que somos una marca ibérica, que utilizamos un recurso como la lana que, si no se usa se convierte en residuo y aprovechamos el cuero que está en los mataderos de animales, curtido en biológico», explica Iciar Martín, a quien le hubiera gustado recuperar algún rebaño concejil para el proyecto en León. Pero esa es otra historia, otro sueño que quizás...

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