miércoles. 06.07.2022
MEMORIA HISTÓRICA

Una Virgen en la tumba de Genara

Una medalla, unas suelas y unos corchetes son los objetos que aparecieron junto a los restos de Genara Fernández García, la Pasionaria de Omaña, en la exhumación, que culminó ayer en el cementerio de León la ARMH, de esta maestra víctima del franquismo
La medalla con una Virgen en relieve hallada entre los objetos que acompañaron a Genara Fernández..

Los restos de la mujer exhumada por la ARMH en el cementerio de León y que, según la inscripción del enterramiento, pertenecen a Genara Fernández García, maestra de Cirujales fusilada en 1941 en Puente Castro, ya están en el laboratorio de Antropología Física de la Universidad de León (ULE) para su estudio y posterior análisis de ADN con los familiares.

La exhumación llevada a cabo por voluntariado de esta organización de la memoria histórica culminó ayer con la extracción de los restos óseos y los escasos objetos que, a primera vista, aparecieron junto a los mismos. El cráneo y otras partes del esqueleto fueron extraídos tras un laborioso proceso de limpieza, aunque aún así conservan tierra que será retirada en el laboratorio.

En esta primera inspección ocular, la antropóloga y profesora de la ULE Laura González no ha detectado los posibles impactos de proyectiles en los restos óseos. El detector de metales localizó algunos clavos, presumiblemente de la caja y también se encontraron diminutos pedazos de madera.

Entre los objetos que acompañaron a Genara desde su inhumación y han pervivido llama la atención la medalla con una Virgen en relieve en un material plateado, con una inscripción que no es legible a simple vista. Un objeto que impactó a todos los testigos de la exhumación.

A esta mujer, que había sido apartada del magisterio y tuvo que ganarse la vida como taquillera del cine Mari desde 1937 hasta su detención el 17 de diciembre de 1939, se la tildaba de «muy mala» conducta religiosa en el informe que acompaña al consejo de guerra para dar más fuerza a las acusaciones de rebelión militar por repartir «propaganda antifascista».

Voluntariado de la ARMH limpia los restos óseos de Genara Fernández con sumo cuidado y preservar al máximo la integridad en la exhumación. FERNANDO OTERO

Sin embargo, por algún motivo, Genara, si el ADN confirma su identidad, llevaba una medalla cuando la fusilaron. Puede que se la diera su madre, puede que fuera un recuerdo de la infancia, puede que la tomara en su mano como una compañía en la soledad ante un pelotón con los mauser cargados de muerte. O una Virgen de la Merced, patrona de las prisiones y de los presos.

Los restos óseos exhumados hablarán de la vida de Genara, de su salud, su edad y los padecimientos que sufrió ante la descarga. Los objetos suelen aportar más datos a la historia. En este caso, la medalla de la virgen abre una incógnita. ¿Era Genara como la pintaron sus verdugos?

En la confesión que hizo en la Comisaría reconoció los hechos. Dijo que había seguido las órdenes que le transmitió un hombre que se presentó en la taquilla del cine donde trabajaba, con los dos paquetes de parte de su amigo José Bárcena que, antes y después de terminar la guerra, le daba esperanzas de que todo se solucionaría y sería rehabilitada en el cargo de maestro. Incluso llegó a jurar lealtad al «nuevo Estado si algún día es libre y dispone de sus actos».

En la cárcel fue tachada de «mujer peligrosa» y por orden del director general de Prisiones fue trasladada de León al penal de Santa Cruz de Tenerife para poco menos de cuatro meses. Otro mes lo pasó en la cárcel de Valladolid antes de ser trasladada a León el 30 de marzo de 1941 para ser ejecutada cinco días después.

En la exhumación se encontraron también las suelas del calzado que llevaba Genara el día de su asesinato y unos corchetes, de alguna de las prendas de vestir. Estos objetos son las últimas cosas de Genara que han sobrevivido a los 78 años que ha permanecido bajo tierra en la parte llamada del cementerio civil de León.

La ceranda sirve para separar la tierra de huesos y objetos que puedan aparecer. FERNANDO OTERO

La tumba de Genara Fernández García está situada en el cuartel A, manzana B, sepultura 6 de esta zona del camposanto en la que conviven represaliados y protestantes. En la tumba vecina que la ARMH excavó porque se plantearon dudas sobre el enterramiento de otra mujer se encontraron los restos de un hombre de 32 años fallecido por causa pulmonar. Se trata de José Álvarez Prieto, de Llamas de la Ribera. Fue enterrado cinco días después de Genara, el 12 de abril de 1941.

Marco González, vicepresidente de la ARMH, señaló que se investigará si puede tratarse de un prisionero, aunque de momento no consta un expediente. Si se confirma este extremo y aparecen familiares que reclamen los restos procederían a la exhumación siguiendo el protocolo habitual.

En cuanto al estudio de los restos que supuestamente pertenecen a la maestra fusilada de Cirujales, González indicó que la asociación se ha dado un plazo de seis meses para resolver, en positivo o en negativo, todos los casos que se planteen.

La familia de Genara Fernández García se mostró agradecida por la labor de la Asociación de la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) para recuperar los restos de su tía y tía abuela. «No nos imaginábamos ni cómo trabajan, ni que eran tantos y además tan jóvenes», señaló Bea, una de las sobrinas nietas, a quien desde niña le han dicho que se parece a su tía abuela. El deseo es que una vez finalizados los estudios, si se confirma que se trata de su tía, puedan trasladar los restos a Cirujales para enterrarlos junto a Higinio y Quiteria, el padre y la madre de Genara. También se sorprendieron de que el trabajo sea posible gracias a la ayuda de los sindicatos noruegos.

Esta maestra represaliada, acusada también de actividades políticas y sindicales, ha salido del olvido en el que se encontraba a raíz de un reportaje publicado en Diario de León el 16 de diciembre del año pasado. La familia se puso en contacto con la ARMH y averiguó que en el cementerio de León figuraba en el registro de enterramiento. El 11 de enero de este año se iniciaron las gestiones con Serfunle para tramitar la exhumación. Ahora su tumba está rellena otra vez de tierra. Y aunque ya no hay restos humanos en su interior, alguien depositó ayer unas rosas violeta en su recuerdo.

Máxima expectación en el momento final. FERNANDO OTERO.

Una Virgen en la tumba de Genara