El tren no espanta a los leoneses
Los cuatro trenes de la línea a Levante superaron los 4.000 viajeros los dos días siguientes a la tragedia de UrdaEl miedo se queda en el vestíbulo de la estación leonesa tras la última tragedia

Viajeros en los andenes de la plataforma superior de la estación leonesa.
El tren inspira confianza a los viajeros leoneses. Las cifras atestiguan este balance que muestra querencia, hasta lealtad, a un modelo de transporte que representa la oportunidad más rápida y directa de llegar a diario al centro de la red radial; incluso al Levante, que es otra parte de la medida de la relación de León con la España privilegiada en este reparto del territorio hemipléjico que padece el Estado.
Está el miedo y el temor y la desconfianza que se extienden entre estaciones y andenes desde la última masacre de Urda, que agita el temor desde Adamuz a comienzos de año; y está el billetaje en los trenes que conectan León como principal punto de origen y destino del mallado ferroviario español. Sirve de muestra el aforo de las cuatro composiciones diarias que realizan los trayectos entre León y Valencia y León y Alicante, y a la inversa, como foco de referencia para pulsar la permeabilidad de los leoneses con el tren que lleva y trae por la línea de alta velocidad.
Las cuatro opciones de ida y vuelta sumaron 4.200 viajeros en los dos días siguientes al accidente de la provincia de Toledo en la vía Madrid-Sevilla, que ha originado una sacudida social y emocional sin precedentes en relación con la movilidad ferroviaria española, mientras se aprecian grietas significativas en la seguridad elemental que debe envolver un trayecto en tren en las condiciones de eficiencia y fiabilidad que oferta la alta velocidad en todo occidente.
La muestra se toma de los mismos datos de ocupación que permite visualizar la operadora pública. En esos dos días 29 y 30 de octubre, con el país en estado de trauma, conmocionado por el alcance del accidente, con resultado de víctimas mortales en un número que en ese momento no estaba aún acotado, los dos principales enlaces de tren desde León a destinos de recurrentes, Madrid, Valencia y Alicante, que junto a Barcelona encabezan la serie más demandada por el usuario que toma la estación de León como inicio o fin al de viaje, redondearon los 4.200 billetes; la lectura positiva del aluvión se puede sustentar por la víspera de puente, por reservas de antemano, por la fecha de Todos los Santos, que multiplica el trasiego en España. También está el caso paralelo de que uno de esos trenes de alta demanda de la pasada semana inició la salida de las jornadas festivas con un trayecto en doble composición desde León a Valencia, que ayudó a resolver un conato de saturación de viajeros en la estación leonesa derivada de la suspensión de otro tren anterior por falta de maquinista.
A la puerta de la estación leonesa, las opiniones contrapuestas cuestionan ese resultado de viajeros en los coches. El miedo recorre el vestíbulo de la estación, rumbo a las vías pasantes y a las de término. El concepto de alta velocidad en León multiplicó su efecto entre demanda y oferta cuando la apertura de los túneles de Pajares y la entrada en servicio de los modelos 106 de Talgo elevaron hasta la decena las combinaciones de conexiones diarias de León a Madrid. Lo que en 2015 cambió el 112, se mantiene como principal fuente de alimento de salida y entrada de la capital leonesa para los viajeros.