Diario de León
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Decía el gran poeta Antonio Machado que «al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que no has de volver a pisar». Es la visión de un mundo que cambia en cada momento y cada vez a mayor velocidad. Otro gran poeta, Luis Eduardo Aute, cantaba que «sólo morir permanece». También él nos hacía una invitación a estar «de paso» antes los diferentes momentos que nos depara la vida. A mí, estas reflexiones, me han llevado a pensar en la situación leonesa respecto a la Autonomía de Castilla y León. A lo largo de muchos años de escribir sobre este tema, apenas me he encontrado personas que consideren bueno el actual marco autonómico. Diría que ese no es el debate. Hay una conciencia muy extendida de que la adscripción al actual marco autonómico se hizo en oposición a la opinión de la ciudadanía. Tampoco admite muchas dudas que la autonomía de Castilla y León ha supuesto una centralización de servicios e industria en Valladolid. Todo ello ha conllevado un deterioro económico de la Región Leonesa y como derivada de ello una pérdida demográfica importante.

Si el diagnóstico no ofrece mayores dudas, en principio cabría decir que «algo habría que hacer». Para algunos ese «algo» es básicamente cambiar el partido que gobierna en Castilla y León. Pero claro, habría que decir que en otros momentos de la historia ya se había producido ese cambio y no parece que los resultados fueran mucho mejores. Otros pensamos que la medida tiene que ser mucho más estructural, de modo que cada una de las regiones que componen Castilla y León recupere un marco autonómico propio. Esta es la única autonomía de España que la componen dos regiones (aunque ello no se traslada suficientemente a los medios y la población en general). Por otro lado, la Constitución reconoce el derecho de las regiones en constituirse en autonomías.

Frente a los que piensan que la autonomía de Castilla y León es una realidad inamovible, diría con Aute que «sólo morir permanece». No es aceptable el asumir quedarnos en el Reino de los Cementerios.

Apelamos al inconformismo y a que los caminos del futuro no están escritos. Por ello se hace necesario «hacer camino al andar» y que el protagonismo recaiga en los pasos de la propia ciudadanía

Con Machado podemos decir que el camino hacia una autonomía leonesa se hace «al andar». Eso supone que el protagonismo en ese caminar corresponde a la propia ciudadanía. También nos dice que es el camino el que debe adaptarse al caminante y no a la inversa. Es decir, la norma social, las reglas son las que deben de adaptarse a las demandas de la ciudadanía. Lo he dicho en algún que otro artículo «los errores no caducan». Si hay una evidencia de que algo va mal, tendremos que propiciar el cambio.

En ese caminar que hace camino nos encontraremos a personas muy diferentes y diversas. Se avanzará más en la medida que se logre conjugar esa diversidad en un camino común. La continuidad en las pisadas hace que se vea más fácil el camino y se forme más rápido. La diversidad de sendas lo que puede hacer es dificultar el avance y además confunde al viajero sobre cuál es el mejor camino a tomar. Sirva este paralelismo también para el leonesismo. La sociedad leonesa es plural en sus formas de entender el mundo. Lo que se trata es de que desde esa pluralidad se avance en la unidad desde el respeto a la discrepancia en otros temas.

Creo importante que a la hora de votar se dé prioridad a las personas que van a actuar como nuestros representantes en un determinado Parlamento. Sin embargo, creo que en este momento serán pocos los que nos puedan decir el nombre de las personas que han salido elegidas con su voto en el Parlamento español. En ese sentido será todavía más complicado preguntar si esas personas han representado sus ideas e intereses. Es muy habitual que tan sólo se fijen en los líderes de cada partido que son los que tienen presencia continuada en los medios. Sin embargo, creo esencial el dar protagonismo a los candidatos de cada circunscripción (y en eso me parece mejor el sistema británico).

Los caminos no siempre son fáciles, pero es importante saber dónde nos llevan. El mejor camino no siempre es el más sencillo. A veces habrá que primar la seguridad a la rapidez. Pero, como dice Machado, el camino se hace «andando» y el quedarse quieto no es una opción para poder llegar al destino. Caminando teniendo claro lo que es el objetivo al que se desea llegar. Caminar avanzando en buscar llegar a un destino y asumiendo que el camino tiene etapas. Hay que evitar la confusión que puede llegar a producir los cruces que podamos encontrar en nuestro avance.

En definitiva, no podemos quedarnos en lo único que permanece, «la muerte» (ya sea de un pueblo o una persona). Apelamos al inconformismo y a que los caminos del futuro no están escritos. Por ello se hace necesario «hacer camino al andar» y que el protagonismo recaiga en los pasos de la propia ciudadanía.

tracking