jueves. 30.06.2022

La Atención Primaria no goza de buena salud

La ciencia y las nuevas tecnologías avanzan a ritmo trepidante. Se utilizan técnicas diagnósticas inimaginables y certeras. Se realizan intervenciones quirúrgicas y terapéuticas de extremada precisión. Nuestros médicos y las armas que utilizan pueden conseguir éxitos espectaculares sin lugar a dudas, Algunas veces llegan tarde, aunque por alguna razón: una pandemia que lo retrasa todo, una guerra o una huelga, situaciones en las que «tenemos» que emplear más dinero que se recorta de otras partidas obviamente (como la sanitaria).

En nuestro sistema sanitario, tenemos un lado pobre de la Medicina, es la Medicina Rural (MR), que sufre además las consecuencias de la tecnología de forma negativa, incluso me atrevo a decir que se ha aprovechado esta tecnología circunstancialmente para alejar en este medio al médico del paciente. Se han recortado recursos en AP, cuando lo que se precisaba, era incrementarlos. Así, al paciente de AP se le ha privado del vínculo con «su médico» (y perdón por lo de «su»). Está solo y lo que es peor se siente solo. No siente que sea mal atendido aunque si de forma insuficiente, le atienden bien por teléfono (si se lo cogen)... todo muy frío. En el extremo opuesto, se siente amparado sabe que un hospital le espera si lo necesita, o un cirujano, o el especialista, pero, a su médico, apenas le ve, antes lo veía, incluso aunque no lo necesitara. Naturalmente me estoy refiriendo a la Medicina de Cabecera, a la Medicina de Atención Primaria o de Familia y de esta sobre todo a la que se practica en los pueblos.

¿Qué porque les cuento esto? Miren, estamos en 2022. En 1978 en una conferencia con toda clase de autoridades en materia sanitaria, se emitió un documento. Era «un reto» en materia de Salud, que decía: «Salud para todos en el año 2.000». Pues bien, cuarenta y cuatro años después, «si 44 años después» (como ustedes lo leen) estamos igual o peor que en el punto de partida. Lo de salud para todos era un objetivo que no se ha cumplido y es obvio. La conferencia consideraba que era necesario un plan global y urgente para promover la salud de todos los pueblos del mundo; porque era un derecho humano fundamental y que era posible alcanzar un nivel óptimo de salud para todos en el año 2.000; también decía que una buena parte de los recursos podía ser detraída de los destinados a armamento y a conflictos militares, la otra parte saldría de una mejor gestión de los recursos disponibles. El proyecto nos parecía asumible hasta a los propios sanitarios.

Después de relatar esto, sanitarios y pacientes deberíamos sentir «bochorno» por cómo se ha gestionado la medicina, durante 44 años. ¿Que fueron muy optimistas? Seguro. ¿Que se toparon con la injusticia social y con la desigual distribución de la riqueza? Seguro. ¿Que no contaban con la pobreza, la escasez de recursos para educación y sanidad, la centralización, la tecnificación, la despoblación…? También seguro. ¿Que se utilizaban muchos recursos en armamentos y guerras? Más seguro aún. Por estas y alguna que otra razón, no llegó a ser nunca un proyecto con posibilidades. No fue participativo ni se disponía de los recursos necesarios para un proceso tan ambicioso. Tal vez, no se buscaron esos recursos donde se estaban utilizando en exceso. Por entonces en unos años se construyeron los centros de salud, que servirán como consultorios locales, lugar físico de guardias en AP y poco más. Se seguía practicando la misma medicina que se venía haciendo con anterioridad. Lo de global, un sueño. Pero, es lo que hay, así lo compramos, así lo aceptamos, y con ello ya sabemos que la salud no llegará a todos con la misma calidad. Muchos sufriremos las carencias que cada día minan la medicina sobre todo la rural, a la que solo con recursos se puede modernizar. La especializada tiene mejor aceptación, ya sabemos, la Resonancia Magnética, el Scanner, los Rayos X, los análisis, el hospital… han mejorado mucho nuestra subsistencia. Los hospitales son casi hoteles de lujo y que por muchos impuestos que paguemos, nunca pagaremos lo que recibimos cuando los precisamos.

La AP me llena de interrogantes sin respuesta adecuada. Veamos: ¿Porque ha cambiado la relación médico-paciente y sobre todo cuando se utiliza la «asistencia a distancia»? Y por tanto me pregunto también ¿es compatible con las nuevas tecnologías? ¿Qué le aporta la telemedicina a la AP? Y algo importante en mi opinión: ¿Qué efectos negativos le aportan? ¿Estas nuevas tecnologías pueden ser adoptadas por todas las personas? ¿Qué tipo de personas no tienen acceso a ellas y por qué? ¿Somos capaces de responder a estas preguntas, o al menos a algunas?

Difícil tarea, miren acepto que la telemedicina es muy útil en la Urbana y en la Especializada y que solo puede ser útil en algún aspecto de la MR, por ejemplo las citas, la información de analíticas y otras pruebas realizadas e incluso para «preconsultas» en determinados procesos patológicos de los pacientes del ámbito rural y sobre todo de sus ancianos, pero que sea la panacea como nos han querido vender, no, no y mil veces no. Ya no se trata de conseguir el objetivo de 1978, de un Estado psico-bio-social perfecto, porque a día de hoy es imposible. Pero al menos debemos intentar acercarnos, y esto no se consigue separando cada día más el objetivo, haciendo más lejana la relación entre el médico y el paciente en el medio rural, precisamente el más necesitado.

¿Como se puede facilitar la vida de la AP? Pues, solo hay una, poniendo «pasta» encima de la mesa como decía la ya ex consejera de Sanidad de C y L señora Casado. Pasta, que debe ir necesariamente a nuestros profesionales y a favorecer sus condiciones de trabajo, retribuciones, contratos, hacer que su trabajo sea agradable para él y para sus pacientes y para que el médico de Familia no huya de los Centros de Salud. Pasta, para que los pacientes del medio rural tengan acceso a esas tecnologías y a la «conectividad».

Esto no puede ser una quimera, debe de ser elemental, por lo que señores que nos gobiernan, antes de incrementar o gastar más en defensa, en las guerras, en los ejércitos,… deben de proporcionar salud para sus ciudadanos. Si no tienen esto claro es que no sirven y deben irse. Y escuchen a sus sanitarios porque se multiplican las concentraciones y huelgas de los mismos; las concentraciones de ciudadanos en pueblos a los que se ha desprovisto de sus sanitarios; o a los que tras haber superado «la fase aguda» de la pandemia, son despedidos más de 6.500 al agotar su contrato…

La realidad nos dice que estos sanitarios son necesarios y más incluso… ¡Ah! por cierto los sanitarios despedidos son de Madrid donde gobierna la señora Ayuso. Sentimos/siento como los profesionales advierten que el sistema sanitario se desmorona. Mientras tanto un estúpido y egocéntrico Putin nos trae a todos en jaque con una guerra que solo él entiende, contra un pueblo el ucraniano al que quiere someter a toda costa. Un impresentable que quiere combatir el «nazismo», siendo como es él mismo, uno de los mayores nazis de la Historia. ¿Como va a ser su objetivo proteger a los ucranianos, si a diario los bombardea, sin ver donde caen sus bombas y cuantos y cuáles son sus muertos? Una parte de esta «pasta» de la guerra bastaría para solucionar la MR.

La Atención Primaria no goza de buena salud
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