domingo. 05.02.2023
EL CORREGIDOR de la ciudad, Mario Amilivia, ha estado bien de reflejos. He de felicitarle por ello. Ha dado marcha atrás al proyecto urbanístico del Monte San Isidro. No se construirán las 500 viviendas previstas. Asegura que la decisión responde «sólo al más puro sentido común», aunque yo creo que la protesta ciudadana, aglutinada en la plataforma en defensa del extraordinario pasaje, ha sido decisiva. Se ha apuntado también a la rectificación el presidente de la Diputación, Javier García-Prieto, que fue quien promovió la recalificación urbanística metiendo un gol por toda la escuadra al anterior equipo de gobierno municipal. Igualmente hay que felicitar a Mario Amilivia por otro acto de rapidez de reflejos: la decicisión de que no se edifique en el solar de los Principia y se conserven los restos de lo que es el origen y señas de identidad de la ciudad. Esta decisión la ha tomado, además, ante la desidia e indiferencia de la Junta de Castilla y León, especialmente de los responsables de Cultura y de Patrimonio, a los que tal parece, les importaba un comino la destrucción de los restos arqueológicos. Esos responsables están tan ocupados en la estúpida guerra de los papeles del Archivo de Salamanca, que tiene que ser el Ayuntamiento de León, o en el caso de Las Médulas, de la ministra de Cultura, Carmen Calvo, los que se ocupen de defender el patrimonio cultural de los leoneses. Dos felicitaciones en un mismo balcón es mucha tela. Podría decir que han sido cinco minutos con Mario, no las cinco horas de monólogo escenificadas por Lola Herrera. Pero son de justicia. Ahora bien, por lo que no puedo felicitar a Mario Amilivia es por su pretensión de hacer negocio para el Ayuntamiento a costa del solar de Santa Nonia, propiedad de la Diputación Provincial. Siendo, como es, de la Diputación, las plusvalías de su venta deben ir a las arcas del Palacio de los Guzmanes y repercutir en beneficio de toda la provincia, en especial en los municipios de menos de 20.000 habitantes. Hay una mala costumbre en el Ayuntamiento de León intentando exprimir el patrimonio de la Diputación. Se remonta a tiempos lejanos. Debe cuidarse la Diputación de extrañas maniobras en las que si hay beneficio para el Ayuntamiento se permite más edificabilidad. En caso contrario se aplica el reglamento. Esas maniobras están próximas a la prevaricación. De la misma manera, aunque Javier García-Prieto sea concejal del Ayuntamiento de León, tiene que saber y decir que su principal obligación es defender el patrimonio de la institución que preside y ponerlo al servicio de todos los leoneses, sin prestarse a maniobras financieras al servicio del Ayuntamiento. Ahora nos hemos enterado que el Ayuntamiento de León debe años de cuotas al consorcio del aeropuerto. El presidente García-Prieto tiene la obligación de reclamar, pública y legalmente, el abono inmediato de esas cuotas. Y por cierto, ya que hablamos del Consorcio, seguimos sin saber qué subvención otorga la Junta a los vuelos que salen y llegan al Aeropuerto de La Virgen del Camino y cuál a los que lo hacen en Villanubla. Seguimos esperando el dato.

Cinco minutos con Mario
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