martes 24/5/22

Sorprendentemente aparece en la prensa local una noticia sobre el anuncio de la Plataforma de Contratación del Sector Público para la licitación de la redacción de un plan integral de reforma de las instalaciones del Hotel San Marcos de León, toda vez que en su día tres años atrás, la sociedad leonesa se vio asombrada por el anuncio de la adjudicación del proyecto integral presentado a bombo y platillo con un derroche de medios infográficos en el marco incomparable de sus instalaciones más dignas.

En aquella ocasión, el procedimiento empleado había sido similar y desde el Colegio Oficial de Arquitectos de León habíamos quedado igualmente sorprendidos de la actuación silente de esta empresa paraestatal que anuncia en su código ético apartado 4 un compromiso de publicidad y concurrencia conforme al carácter público de la empresa cuyos procesos de contratación, están soportados, dicen, en sistemas que aseguran el cumplimiento tales principios de publicidad y concurrencia. Realizan la contratación mediante procesos públicos, abiertos y transparentes, dicen.

Naturalmente siempre hay puntos de vista y nadie duda que si tú pones las bases del juego en las que los jugadores son sólo los que tú quieres invitar, es muy probable que tal restricción moleste a un colectivo en estos momentos situado en una precariedad absoluta por falta de trabajo rayando en la pobreza.

Con ese establecimiento de requisitos mínimos de selección que obliga al equipo redactor a tener en los últimos doce años una experiencia en rehabilitación de edificios históricos o que haya intervenido en al menos en dos edificios catalogados como Bien de Interés Cultural como así mismo la acreditación de haber intervenido al menos en dos edificios hoteleros, merma absolutamente la posibilidad de participación de arquitectos noveles con una experiencia exigua dado el campo actual de intervención donde puedan desarrollar sus ideas y conocimientos.

Hemos conseguido una generación de arquitectos «Suficientemente preparados», que están pasando a ser la generación de arquitectos más desencantada y con peores perspectivas de futuro de la historia. Suponemos porque somos confiados, que en la convocatoria anterior las premisas del concurso fueron del mismo carácter, ya que la empresa pública Paradores S.A. es independiente y autónoma del equipo de Gobierno de turno. Lo que vimos en la presentación del proyecto de hace tres años era innovador y eficiente nos contaron, y la actuación sería moderna y singular e iba a ser un revulsivo para la economía leonesa. Por lo visto los puntos de vista sobre «lo mejor» cambian en menos de tres años.

En Egipto los faraones entrantes eliminaban las caras de los bajo relieves tallados en piedra de sus antecesores, los emperadores romanos cambiaban las cabezas de las estatuas de sus predecesores.

Ahora le toca el turno a este emblemático edificio, marco incomparable de bodas, comuniones, bautizos, lunas de miel, galas de Navidad y celebraciones políticas. Los faraones entrantes, han cumplido con el destino previsto.

Mientras tanto el Colegio de Arquitectos no le queda más remedio que poner en entredicho las «formas» de plantear las contrataciones de un ente público y tiene que seguir exprimiendo sus apuradas arcas para abordar contenciosos que tardarán años en sustanciarse, sólo con el único objetivo de reivindicar su legítimo interés en evitar limitaciones injustificadas y desproporcionadas a la libertad de concurrencia de candidatos «suficientemente preparados» que pagan su cuota religiosamente y puedan tener la oportunidad de demostrar su capacidad creativa y técnica. «Contemos con los arquitectos. Salvemos la arquitectura».

¿Contratación con publicidad y concurrencia?
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