viernes. 27.01.2023
SUCEDIÓ el año 1188. El Rey de León Fernando II moría el 22 de enero en la ciudad de Zamora. Le sucedió en el Trono su hijo Alfonso IX, que había nacido el 15 de agosto de 1171 precisamente también en Zamora. Tenía solamente diez y seis años. La herencia que recibió el joven Rey era una auténtica prueba de fuego no apta para un joven sino para una persona dura de carácter. El Reino tenía al este a una Castilla en manos del insaciable Alfonso VIII, dispuesto a arrebatar todas las tierras que pudiera a León. Al oeste, estaba Portugal en manos del ambicioso Sancho I con unas ganas locas de meter el diente en el territorio leonés. Al sur, estaban los almohades con un formidable ejército con ansias de recuperar las tierras cristianas que habían perdido.. El castellano y el portugués, creyendo que el joven Rey leonés sería incapaz por su juventud de resistir, atacaron a León sin piedad. Se lo querían comer y repartirse las tierras entre ambos. Por si todo esto era poco, Alfonso IX se encontró con las arcas del Reino vacías; su padre había sido muy dadivoso. El peligro de que el Reino de León hubiera desaparecido entonces era más que evidente. Ni en tiempos de Almanzor hubo una situación tan crítica ¿Qué hacer? El joven Alfonso IX, a pesar de su juventud, tomó una decisión que nunca antes rey alguno había tomado. En apenas tres meses, convocó las primeras Cortes Democráticas de Europa, que es como decir del mundo. En la primavera de ese mismo año 1188 fue convocada la Curia Regia con los de siempre: los nobles y la iglesia a los que se añadieron , por primera vez, ciudadanos del pueblo. Cediendo parte de su poder, pidió ayuda a todos y con esa ayuda hizo frente a castellanos y portugueses, haciéndoles retroceder a las fronteras anteriores Se había conseguido la proeza. Hoy corren para la región leonesa tiempos tan peligrosos como en el año 1188: La región leonesa está a punto de desaparecer. Las pruebas no son sólo síntomas sino realidades. Por la derecha, tenemos al Partido Popular que, sin ningún pudor, acepta con agrado la reconversión de la región leonesa en una mera colonia. Por la izquierda, tenemos al Partido Socialista como el principal causante de que esta región haya sido integrada por la razón de la fuerza en una colonia dentro de la Autonomía. Entre ambos partidos, como antiguamente castellanos y portugueses, han entrado a saco en León, borrando el pasado histórico y eliminado hasta las señas de identidad. Como decía antes, no son síntomas, sino realidades, Estas son algunas de ellas. La región leonesa es la única en toda España que ha perdido puestos de trabajo en los últimos veinte años. Mientras en España, en ese tiempo, los cotizantes a la Seguridad Social han aumentado un 50%, en la provincia de León han disminuído más de un 20%. Mientras la media nacional es de 2,2 cotizantes por jubilado, en León hay un cotizante por cada jubilado. Estas estadísticas podrían traer graves consecuencias para la región leonesa Si en un futuro más o menos lejano los nacionalistas consiguen romper la caja única de la Seguridad Social, es evidente que los jubilados de esta región verían disminuir sus pensiones drásticamente hasta límites insospechados. Incluso sería posible que algunas pensiones desaparecieran. ¿De dónde va a salir el dinero para pagar a todos? Con lo que se recauda no se podría pagar las pensiones actuales. Posiblemente algunos políticos dirán que estoy creando alarma, por decir algo imposible de ocurrir. Ojalá tengan razón, pero yo tengo serias dudas, pues considero que es difícil que pase, pero no imposible. En política nada es imposible. Lo que sí es cierto es que los nacionalistas van consiguiendo poco a poco sus objetivos, por las ambiciones de poder de los grandes partidos ¿Puede algún partido político garantizar que algo así no ocurrirá nunca? Los políticos no tienen credibilidad, con frecuencia los socialistas y los populares se llamen mentirosos mutuamente. De todas formas, ojalá no ocurra nunca esta posibilidad, pero no estaría de más que los que detentan el poder obraran como si algún día pudiera ocurrir por si acaso. Más vale prevenir que curar. La verdad es que el futuro de la región leonesa es negro, negrísimo. Hasta las mejores promesas electorales se quedan cortas para solucionar los graves problemas que aquejan a esta tierra. ¿De qué sirve la promesa estrella socialista de la creación del Inteco con unas docenas de puestos de trabajo cuando se están marchando a miles para poder comer? ¿De qué sirve unas posibles rebajas en los peajes de las autopistas o la construcción de un tren rápido si no se consigue un aumento espectacular de puestos de trabajo? Señores políticos, la región leonesa sólo podrá progresar cuando los recursos agrícolas y ganaderos propios se manufacturen aquí, cuando los recursos renovables propios generen riqueza aquí. Estas evidencias nunca han figurado en las promesas electorales de los grandes partidos políticos. El escritor Joaquín Costa ya dijo en el siglo XIX que España nunca sería rica mientras las aguas de sus ríos fueran al mar. De igual manera se podría decir que la región leonesa nunca progresará mientras sus inmensos recursos económicos generen riqueza fuera de aquí. Y aquí surge la gran paradoja: mientras la región leonesa esté integrada en la actual autonomía es completamente imposible que los recursos propios generen riqueza aquí, sencillamente porque los necesita quien tiene el poder de decisión y, está claro que León no tiene ese poder de decisión. Se hace necesaria la aparición de un nuevo Alfonso IX para evitar la ya casi inevitable desaparición del Reino Leonés, hoy región leonesa. Sólo queda en el horizonte una fuerza capaz de emular a Alfonso IX, la Unión del Pueblo Leonés. Después de más de una década errante en la vulgaridad, reaparece con renovados bríos. Pero si la UPL quiere resucitar los éxitos del joven Alfonso de 1188, tiene que utilizar los mismos métodos de entonces, no tiene otro camino eficaz ni alternativa posible: Convocar a todas las personas fieles a esta tierra y, todos juntos, solicitar la ayuda del pueblo, un pueblo más soberano que nunca. Sólo con la ayuda del pueblo se logrará sacar a esta región del abismo donde algunos políticos la han metido y un futuro con esperanza.

El futuro de León
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