Diario de León

TRIBUNA

Francisco Umbral y sus días en León

Publicado por
Eugenio Marcos Oteruelo
León

Creado:

Actualizado:

La fuerte personalidad de Paco Umbral, fundida al hierro, se hizo presente cuando, de un sopetón, reventó el envoltorio del cuestionario que la periodista Mercedes Milá había diseñado en un plató de televisión. De forma contundente le hizo saber, que se dejara de gaitas, que él había ido para «hablar de su libro». En esta ocasión, Umbral asume el riesgo de cambiar el curso del río para llevar el agua a su terreno. Todo él era así, claro en sus posiciones, ajeno a la hipocresía que, en muchas ocasiones, se esconde, como un tatuaje, bajo la manga de nuestra camisa.

El día 28 de agosto se cumplen cuatro años de aquella última columna que le dictaba a su mujer María España, entregando el último aliento a su vocación-pasión por la literatura. Desde niño había mirado a los ojos de la vida de una forma distinta. El niño, cuyas aspiraciones no eran ser bombero ni policía, tenía muy claro que su verdadera vocación era ser columnista de prensa.

Nacido en Madrid, en el barrio de Lavapiés, el 11 de mayo de 1932, tuvo sus primeros días de gloria en León, donde recaló después de haber recibido el bautismo como escritor en Valladolid, de manos de su primer maestro, Miguel Delibes. Porque su especial gloria, la de ser columnista de prensa, tiene origen en la ciudad de León. Así, un día, dejaría escrito: «DIARIO DE LEÓN me dio la primera oportunidad para serlo (columnista de prensa). Yo ya había escrito cosas sueltas por ahí, pero eso de tener columna propia, con título y firma, esa vocación de estilita y estilista que le viene a uno no sé donde, se cumplió en uno por vez primera con la Ciudad y los días en este periódico».

Su proyección como joven promesa en el mundo de la literatura estuvo avalada por su primo José Luis Pérez Perelétegui, por aquel entonces director de una emisora de radio, y por Alfredo Marcos Oteruelo, periodista de Diario de León. Empezó en la radio con una sección propia titulada El piano del pobre y en el DIARIO DE LEÓN encandiló a sus redactores con la narración Una paloma en el negociado, por lo que muy pronto se le concedió una columna diaria bajo el título La ciudad y los días.

Extraemos algunas frases escritas por Alfredo Marcos sobre aquel joven de mirada melancólica, de larga y bien cuidada melena, maestro de la prosodia y de la gramática que interpretaba a su libre albedrío: «Fue su espíritu abierto, su genio en el difícil arte de descubrir ideas nuevas, su destreza en el manejo del idioma que él mismo va sembrando de imágenes y de sorpresas, lo que en aquella etapa, juvenil y leonesa, nos hizo, ya entonces, sospechar la presencia de un enorme talento».

Pero no hubo un final feliz a la etapa en León de quien fuera premio Cervantes 2000; tardó poco tiempo para que los capitostes de toda la vida pusieran en marcha el acoso y derribo a la joven promesa de las letras. Este ejercicio de hipocresía y mala leche contra todo lo que se mueva ha sido una constante en tierras leonesas. Así que nuestro hombre cogió las maletas y se fue a la capital de España en busca de aires más limpios, aunque suene a paradoja. De ello nos deja constancia en las páginas de un especial del 75 aniversario de DIARIO DE LEÓN: «... Hasta que el alcalde de la ciudad (un militar), la letal amistad de los compañeros y los teléfonos anónimos me echaron de León, la ciudad de mi madre, del yo perdido de la infancia. Contra aquel alcalde fáctico, contra la Sección Femenina, contra la prensa del Movimiento, contra los reticentes-insultantes poetas locales, yo y mi vocación».

Así, tan de prisa como pudo, el joven y brillante Paco Umbral introdujo los sueños germinados en las estrechas calles de León en baúles profundos y claveteados, traídos de otras casas, y se fue harto de la envidia sangrante que sentían aquellos a quienes, sus columnas o comentarios de radio le hacían cualquier tipo de sombra.

tracking