domingo. 05.02.2023
CUANTO más elevado es su número, a menos hospitalidad caben. El rechazo en España a los inmigrantes, según los estudios del CIS, ha pasado del 8 al 32 por ciento en los últimos ocho años. Quiere decirse que la xenofobia se ha multiplicado por cuatro, pero además hay que decir que no es sólo cuestión de epidermis, sino de pasta. Si el Rey Mago Baltasar, que acaba de llegar, se quedara haciendo regalos y más regalos, no tendríamos nada que objetar. Tampoco si volviera el infatigable centrocampista Makelele. O sea, que no rechazamos a la gente por su color, ni por venir de fuera, sino por el lamentable estado de sus relaciones con las entidades bancarias de sus respectivos países. Los jeques que vienen a la Costa del Sol en yates con letras de oro en la proa, por el trocito de superficie facial que dejan ver, no son pálidos, ni tienen los ojos azules. Hay que tener en cuenta que donde antes se veían problemas de empleo ahora se divisan conflictos de delincuencia. Y no sólo porque la quinta parte de los presos por terrorismo en España sean islamistas, sino por lo que a muchos les parece una invasión. Este primer día del año, sólo en Madrid, nacieron 86 niños, muchos de ellos hijos de inmigrantes. Si cuando sean mayores se le sigue llamando España a España, ellos pertenecerán a esta nación. Para esas calendas ya se le habrán dado los últimos retoques a la Ley de Extranjería. Y es lo que se pregunta gran cantidad de contribuyentes: ¿por qué ahora, que hay tantos que no quieren ser españoles, se les pone tanta dificultad a los que están deseando serlo? En vez de rechazarlos, debiéramos acogerlos amorosamente, aunque sepamos que no caben todos. Pero ya digo que el enemigo es el número. Si hubiera pocos, un inmigrante por barrio, por ejemplo, estaría solicitadísimo. Nos lo disputaríamos para mostrar nuestros buenos sentimientos, ayudándole en todo. Lo que nos inquieta hasta la alarma es que se reúnan. Sobre todo en los días de lluvia del invierno. Ya se sabe que los pobres mojados despiden un amenazante olor especial.

Gente de fuera
Comentarios