jueves 26/5/22

En el Mensaje de Pascua, el Papa Francisco llama a la paz en Ucrania y en el mundo: «La paz es un deber;  ¡La paz es responsabilidad de todos!». El Papa hizo una súplica apasionada por el fin de la guerra en Ucrania en su Mensaje de Pascua Urbi et Orbi, a la ciudad de Roma y al mundo entero.  Aludió al riesgo de que este conflicto lleve a una guerra nuclear e insistió: «La paz es posible;  la paz es un deber;  ¡La paz es la responsabilidad primordial de todos!». Pidió «una decisión por la paz» en esa guerra que ya lleva más de 53 días destruyendo a toda una nación.

Hizo esta llamada después de celebrar la Misa en la plaza de San Pedro, el Domingo de Resurrección, 17 de abril. Recordó a las más de 100.000 personas presentes, la mayor concentración vista en esa plaza y sus alrededores desde el inicio de la pandemia hace dos años, y a la audiencia global de incontables millones que siguieron por televisión, radio y redes sociales, que el primer mensaje de Jesús Resucitado a «aquellos que lo lloraban, fue un mensaje de paz. «¡Paz a vosotros!». En esta misma alocución, el Papa Francisco dijo: «Salimos de dos años de pandemia, que tuvo un alto costo. Era hora de salir juntos del túnel, tomados de la mano, aunando nuestras fuerzas y recursos... En cambio, estamos mostrando que todavía tenemos dentro de nosotros el espíritu de Caín, quien vio a Abel no como un hermano, sino como un rival, y pensó en cómo eliminarlo. Necesitamos al Señor crucificado y resucitado para que podamos creer en la victoria del amor y la esperanza en la reconciliación. Hoy, más que nunca, necesitamos que esté en medio de nosotros y nos repita: ‘¡La paz esté con ustedes!’». El Papa imploró también: «Que haya paz para la Ucrania devastada por la guerra, tan duramente probada por la violencia y la destrucción de la guerra cruel y sin sentido a la que fue arrastrada.  En esta terrible noche de sufrimiento y muerte, ¡que pronto aparezca un nuevo amanecer de esperanza!» «Que haya una decisión por la paz. 

Mientras el Papa hacía esta súplica, Putin pedía a las fuerzas ucranianas que se rindieran en la ciudad portuaria de Mariúpol, sitiada y casi totalmente destruida, donde más de 100.000 personas viven atemorizadas en refugios subterráneos sin comida, sin agua y sin electricidad.«¡Por ​​favor, no nos acostumbremos a la guerra!  Comprometámonos todos a implorar la paz, desde nuestros balcones y en nuestras calles», dijo el Papa Francisco. Así mismo, hizo una llamada a «los líderes de las naciones» a «escuchar la súplica de la gente por la paz» y a «escuchar la inquietante pregunta planteada por los científicos hace casi 70 años: «¿Acabaremos con la raza humana o la humanidad renunciará a la guerra?». Esta pregunta se planteó por primera vez en el llamamiento contra la guerra nuclear realizado por dos grandes intelectuales europeos del siglo XX, Bertrand Russell y Albert Einstein, en un  manifiesto de paz  emitido el 9 de julio de 1955, y la referencia de Francisco al mismo hoy refleja el peligro que corre la humanidad si la guerra continúa en Ucrania.

Luego, refiriéndose al hecho de que 11 millones de ucranianos de una población de 44 millones se han visto obligados a abandonar sus hogares, convirtiéndose en refugiados o desplazados desde que comenzó la guerra el 24 de febrero, el Papa dijo: «Tengo en mi corazón todas las numerosas víctimas ucranianas, los millones de refugiados y desplazados internos, las familias divididas, los ancianos abandonados a sí mismos, las vidas destrozadas y las ciudades arrasadas.  Veo los rostros de los niños huérfanos que huyen de la guerra». «Cuando los miramos», dijo Francisco, «no podemos dejar de escuchar su grito de dolor, junto con el de todos esos otros niños que sufren en todo el mundo: los que mueren de hambre o por falta de atención médica, los que son víctimas de abuso y violencia y aquellos a quienes se les niega el derecho a nacer».

Salimos de dos años de pandemia, que tuvo un alto costo. Era hora de salir juntos del túnel, aunando fuerzas y recursos... En cambio, estamos mostrando que tenemos el espíritu de Caín

El Papa Francisco, con un grito casi desesperado, dijo: «Que haya paz para la Ucrania devastada por la guerra, tan duramente probada por la violencia y la destrucción de la guerra cruel y sin sentido a la que fue arrastrada. En esta terrible noche de sufrimiento y muerte, que pronto llegue un nuevo amanecer de esperanza». Pero también añadió: «en medio del dolor de la guerra, también hay señales alentadoras, como las puertas abiertas de todas aquellas familias y comunidades que están acogiendo a migrantes y refugiados en toda Europa».  «Rezo para que estos numerosos actos de caridad puedan convertirse en una bendición para nuestras sociedades, a veces degradadas por el egoísmo y el individualismo, y ayuden a hacerlas acogedoras para todos».

Luego, recordando los muchos conflictos en países de todo el mundo, el Papa Francisco dijo: «Que el conflicto en Europa también nos haga preocuparnos por otras situaciones de conflicto, sufrimiento y dolor, situaciones que afectan a demasiadas áreas de nuestro mundo, situaciones que no podemos pasar por alto ni olvidar.» Imploró a Cristo Resucitado que dé la paz a Oriente Medio, «atormentado por años de conflicto y división».  Oró especialmente por la paz en Jerusalén, donde en estos días se están dando enfrentamientos violentos, y por la paz entre cristianos, judíos y musulmanes por igual y el fin del conflicto de décadas entre israelíes y palestinos.

El Papa Francisco terminó su alocución pidiendo a la gente rezar a Jesús Resucitado «por el don de la reconciliación para todos aquellos países, donde persisten escenarios dramáticos de odio y violencia, y donde las peligrosas tensiones sociales provocan un gran sufrimiento a sus habitantes».

El grito por la paz del Papa Francisco
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