martes. 09.08.2022

«Dejad que venga a mí los niños, pues de éstos es el reino de los cielos», nos transmite San Mateo en su evangelio. «Si no os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos», dice Jesús a sus discípulos. Pues bien, al analizar las iniciativas, los pensamientos y respuestas ofrecidas por los niños del páramo leonés al entrar en contacto con la figura de Guzmán y su leyenda, he recibido una sorpresa entrañable y llena de emociones, mediante una serie de trabajos del colegio Benito León de Santa María del Páramo. Se trata de un Test de memoria y percepción, a iniciativa de Sara González, directora de dicho centro, del que se recogen varias versiones en torno a la imagen de Guzmán el Bueno: la grandeza de un héroe ( Ed. Unión Leonesa, Madrid, 2021).

En el ejercicio han participado unos ochenta niños de enseñanza primaria de dicho centro. En un primer análisis podemos ver su espontaneidad, con reflexiones muy propias de la edad, que plasman su idea del personaje histórico a través cartulinas de diferentes colores en formato cuartilla, enmarcadas con motivos ornamentales, como si trataran de pintar un cuadro.

Me han llegado 60 láminas por aquello de que una imagen vale más que mil palabras. Solo tres alumnos elaboraron un comentario: «Nacido en León, tierra a la que protegió y con ella se quedó, y su patria protegió, pero siempre se quedó en León», el primero.

Otro escribió: «Guzmán es conocido porque defendió Tarifa del asedio de los musulmanes, que tenían apresado a su hijo y decidió entregarles su cuchillo para que mataran a su hijo, porque prefería perder a su hijo que entregar Tarifa» (sic) y con similar descripción el tercero.

El horizonte formativo de los escolares, si bien es limitado, presenta una apreciación dominante centrada en la muerte del primogénito

Hay que decir que históricamente no se recoge la entrega del cuchillo, sino más bien de un puñal, pues la historia y la leyenda nos indican que Guzmán hizo un ofrecimiento a los benimerines que tenían sitiada Tarifa: «Si no tenéis puñal, ahí tenéis el mío», lo que tuvo como consecuencia la muerte de su hijo Per Alonso, a los nueve años, degollado por los musulmanes.

El grupo mayoritario se expresa mediante un folio ilustrado con la imagen de Guzmán, coloreada y, a veces, acompañada de textos: muchos de ellos han tratado de reproducir el pedestal y la estatua del héroe, erigida en la ciudad de León en el año 1900.

Entre las descripciones encontramos: «Antes de entregar la ciudad de Tarifa a los musulmanes, Guzmán prefirió que estos asesinasen a su hijo, al que tenían secuestrado»; otro compañero añade: «Guzmán el Bueno que, en realidad se llamaba Alonso Pérez de Guzmán fue un militar y noble de la rama de los Guzmanes, y tras la descripción de suceso de Tarifa añade: ‘matadle con este puñal si lo habéis determinado, que más quiero honra sin hijo, que hijo con mi honra manchada. Muchos comentarios son similares, pero hay algunos singulares, así: ‘El gobernador de Tarifa era tan bravo español que de seguro no había otro más digno bajo el sol’, o bien: ‘No engendré hijo para que fuera contra mi tierra’», y en otro caso reaparece la expresión «daga»: «Guzmán lanzó una daga para que mataran con ella a su propio hijo, antes que sucumbir al chantaje que le hacían los musulmanes».

Analizando esta forma de interpretación infantil del significado del héroe hay que comprender que el horizonte formativo de los escolares, si bien es limitado, presenta una apreciación dominante centrada en la muerte del primogénito: un niño, de una edad aproximada a la que tienen los escolares, que se produce con el mismo puñal de Guzmán, aunque históricamente la realidad habla del ofrecimiento del puñal por si el enemigo no lo tuviera.

Sin duda, el hecho central, que eleva la figura de Guzmán al heroísmo, en los tiempos de Sancho IV, el Bravo, es la gesta señera de Tarifa. Lo que ha llevado a los investigadores de la historia a preguntarse la causa de la presencia del niño en Tarifa.

La investigación actual lleva a la consideración de que el primogénito de Guzmán fue entregado de buena fe al infante Don Juan, que era hijo de Alfonso X el Sabio, para que fuese educado como caballero en el recién creado reino de Portugal a cargo de don Dionis, lejos de las incursiones musulmanas. Ocasión que aprovechó el infante para vengarse de su hermano Sancho IV, ya que tenía aspiraciones que no habían sido satisfechas para obtener el reino de León.

De este modo secuestró al niño, repitiendo la operación que ya había realizado en Zamora, entonces con éxito. El niño no llegó a Portugal y estuvo durante dos meses retenido. Al pactar, el traidor con los benimerines, entregó el infante al caudillo de Fez, Ab-Yacub, para conseguir de Guzmán la rendición de Tarifa: «O entregáis la plaza o degollaremos a tu hijo aquí presente»,dijo el emir y como respuesta Guzmán: «Si no tenéis puñal ahí tenéis el mío». El emir asesinó al niño según la mayoría de historiadores.

Como consecuencia de su sacrificio en la defensa de Tarifa en defensa de la España cristiana fue llamado «El Bueno», según la Crónica de Sancho IV. Guzmán no salvó a su hijo, pero retuvo Tarifa que dominaba el paso del estrecho y los benimerines huyeron a toda prisa al conocer que se acercaba la armada cristiana, sacrificando sus sentimientos en cumplimiento del deber.

En resumen, si bien hay diferentes versiones, elaboradas a través de los siglos de la hazaña de Guzmán, todas subrayan el cumplimiento del deber del caballero leonés, aunque no siempre ha sido bien tratado pese a la abundante documentación que conocemos sobre su vida y hazañas.

Ya en la ilustración el poeta Manuel Quintana escribe: «Estaba reservado para nuestro tiempo, tan pobre de virtudes civiles, el disminuir esta hazaña es injusto, achacándola más a la ignorancia que al patriotismo, ya que, gracias a su acción heroica, Guzmán ha entrado en la historia y la literatura». Tenía mucha razón, Miguel de Unamuno cuando señala: «Agranda la puerta, Padre/ porque no puedo pasar/ la hiciste para los niños/ si no me agrandas la puerta (del saber) vuélveme a la bendita edad/ en que vivir es soñar».

Nos congratulamos de la formación que reciben los niños parameses, sus profesores trabajan para desarrollar todo su talento y en el futuro servir a la comunidad.

Guzmán: visto por los escolares del Páramo
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