domingo. 07.08.2022

Lo que está sucediendo en la integración del ferrocarril de alta velocidad en León y San Andrés del Rabanedo es otro episodio más de lo que viene sucediendo en la Variante de Pajares, entre La Robla y Pola de Lena, cuyos túneles de 25 kilómetros se calaron en 2009 y siguen criando setas, mientras trece años después se sigue adulterando el proyecto original de una de las obras más importantes de la ingeniería española.

Desde el año 2010 estamos sufriendo constantes recortes y retrasos en la Variante de Pajares, que suponen el despilfarro de 4.000 millones de euros invertidos de alta velocidad a Asturias protagonizados por gobiernos de distinto signo. No nos encontramos ante un conflicto territorial entre Asturias y León, estamos ante un conflicto entre la chapuza que Pedro Sánchez promueve para darnos el cambiazo de un AVE como el que disfruta el resto de España por un ferrocarril de baja velocidad que circulará desde León hasta Asturias en lugar de promover una política de modernidad ferroviaria europea que es en la que se debería fundamentar las decisiones de esta índole entre Asturias y León, un tren del pasado entre La Robla y Pola de Lena me parece una auténtica provocación que no nos merecemos ni los leoneses ni los asturianos. León y Asturias necesitan estar conectadas a través de la alta velocidad, incrementar la cuota de viajeros en el transporte ferroviario y que se produzca la verdadera apertura a la competencia del transporte ferroviario de mercancías que impulsa la Unión Europea, en lugar de convertimos en un ghetto ferroviario.

Represento a muchos asturianos que compartimos el interés de Asturias, de León y de España, y sostenemos siempre las mismas ideas y compromisos, primero frente al gobierno de Rodríguez Zapatero, después frente al de Mariano Rajoy y hoy ante el de Pedro Sánchez: queremos para nuestra tierra un AVE como el que disfrutan el resto de las comunidades autónomas españolas, no queremos ser más que otros, pero tampoco menos.

Lamentablemente, Asturias será la única autonomía de España en la que se cierra una línea ferroviaria convencional centenaria por la que podrían seguir circulando trenes de ancho ibérico como en el resto de España, y se prostituye una línea de Alta Velocidad de manera irresponsable.

La política sanchista representada en Asturias por Adrián Barbón se basa en hacer campaña electoral constante, con los recursos y las fotos del gobierno como señuelo, y como muestra un ejemplo: un día el Consejo Ministros reparte subvenciones a quienes votarán en 2024 por primera vez y otro día Pedro Sánchez inaugura trenes que llaman AVE, como en Extremadura, o como preparan en Asturias para engañar a los ciudadanos, todo ello bien regado con dinero de nuestros bolsillos para publicidad institucional.

Pedro Sánchez, Adrián Barbón, su Renfe y su Adif no representan a Asturias. Representan lo peor de una política sectaria y clientelar que ha llevado a Asturias a la cola de España en todo. Por favor, que nadie nos confunda a todos los asturianos con el socialismo sanchista.

¿Por qué nos cuesta tanto rebelarnos contra la discriminación y el conformismo? No lo sé, pero sí sé que no quiero formar parte de quienes, encima, se dejan engañar y manipular para seguir hundidos en la decadencia.

El hurto del AVE entre León y Asturias
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