miércoles. 08.02.2023
En contestación al artículo «Otoño tuerto» de Javier Monjas del día 6 de diciembre de 2002. Solamente los periodistas machos tontainas, tales como Javier Monjas, son capaces de hacer bromas con el tema de las diferencias entre géneros. Una semana después del 25-N, día contra la violencia contra las mujeres, donde recordamos el pasado año las cerca de 70 víctimas de la violencia doméstica; ya está el típico periodista machista con semillita haciendo bromas con la cuestión de los sexos. Y nos dice «la despiadada hembra saltaojos», «atontadas con los coloridos reclamos de los descuentos»... Evidentemente, cuando los instintos quedan a flor de piel, sí nos entran ganas de clavar en occipucio de periodista macho con semillita, un poquito de empatía hacia el sexo opuesto. Y es que está uno harto de bromitas pesadas con lo de las mujeres. Quizás hubiera sido más interesante que se hubiera hecho eco de la campaña del lazo blanco, destinada a que los hombres denunciemos la violencia machista contra las mujeres. Quizás no vayan desencaminadas las varillas de los paraguas femeninos hacia los ojos masculinos; así como el viejo filósofo con los ojos arrancados se pudiera ver un atisbo de la verdad, apartadas las pupilas del acostumbrado poder masculino que disfraza su instinto machista de sesuda e irónica columna periodística.Un tema interesante de biología y de documental de la 2 sería el macho humano como individuo proclive a palizas, hachazos por amor y parricidios. El momento actual de la cuestión exige periodistas éticamente formados en la igualdad y con una alta sensibilidad hacia estas cuestiones, para ver si así entre todos podemos colaborar para resolver este grave problema, más aún que el terrorismo tanto en número de víctimas como en influencia social. Así lo han reconocido los últimos congresos de medios de comunicación y violencia doméstica, conscientes de la importancia de los mismos en el cambio de actitudes sociales . Por eso le pido a usted como director que seleccione sus periodistas además con más formación y respeto en este campo. Gonzalo Fernández (Correo electrónico) Hijos del chapapote. Negros porque les hacéis el trabajo a los que luego firman y se cuelgan las cruces o medallas sin mayor rubor. Hijos del chapapote, solución siempre de esos otros que os utilizan para paliar sus faltas o sus manchas, para cuadrar presupuestos, para decir que España va bien a costa de bodas multitudinarias, pagadas sepa Dios cómo, removiendo bigotes uterinos que a todos nos está haciendo pasar una menstruación económica que no esperábamos. Hijos del chapapote del cuatro por ciento de inflación, cuando la bonanza del señor Rato, proclive sucesor, in péctore, no se lo cree ni él, nos auguraba la mitad y, fiero amante del déficit cero, no será en su cuenta corriente, tenemos, una vez más que sacarle las castañas del fuego a tanto desgobierno que nos lleva a la desidia, al desandar lo andado, a pensar que para esa merienda no se necesitaban alforjas y, definitiva, a que le den... A mí concretamente, el que el señor Aznar se esté buscando un puesto en Europa, me parece lícito, otra cosa es que no me preocupe, porque, si en un ámbito tan pequeño como es España, ha sido capaz de poner a Bush como cabeza de lista del Imperio en las próximas elecciones, qué será de esta pobre provincia que es España? Y todavía me preocupa más mi Cuenca donde nos van a nacionalizar hasta el morteruelo. Mis queridos hermanos del chapapote, allá donde os encontréis, tanto en Galicia como en Cádiz, pensad que ese cuatro por ciento de inflación una vez más, nos va a hacer perder dos puntos más de poder adquisitivo, que la España, bajo poder autoritario, siempre va a ir bien y que, si esto no cambia, nos veremos condenados, por nosotros mismos, a desayunar, cada día, churros con chapapote. ¡Y que no falte! Gracias, señor Aznar. Aquilino Laserna Perea (La Virgen del Camino). Me parece increíble que en pleno siglo XXI y después de ostracismo político de nuestros antepasados, en plena democracia de opinión, una señora y madre de un alumno/a del Colegio Público San Claudio sea capaz de incitar a los padres y madres del Colegio a que no ejerzamos nuestro derecho al voto, siendo incapaz de respetar y acatar la posible decisión de la gran mayoría del censo. Pilar Barriada, que así se llama, nos está inculcando el fascismo antidemocrático. Ejerzamos nuestro derecho al voto, a favor o en contra de la jornada continua, porque una abstención lo único que significaría es que no nos importa el futuro y bienestar de nuestros hijos. Si les educamos en el pasotismo, la abstención, y en el hacer uso del abuso, que es lo que fomenta esta Ley, en unas elecciones de un Colegio Público de un barrio de León, ¿qué esperaremos de ellos en un futuro? Nuestras opiniones sin nuestro voto no significan nada. Votemos. Myriam Domínguez Vidal (León).

Igualdad de sexos Hijos del chapapoteLa abstención y sus consecuencias
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