jueves. 02.02.2023
A TODO gas. El 2004 es año de vértigo político. Año electoral. A los políticos les recorre el cuerpo una especie de azogue en los prólogos electorales. Sin perder ni una sola hoja del calendario, ayer mismo se reunió la Ejecutiva Provincial socialista. Quienes esperaban luz verde a las candidaturas al Congreso y al Senado se sentirían decepcionados. El plenario no era para eso, sino para estudiar las distintas propuestas de las agrupaciones locales. Falta la designación del tercer hombred/mujer a las dos Cámaras. Los dos primeros puestos ya son inamovibles: el juez José Antonio Alonso, que deja el CGPJ, un santo con capas de terciopelo, para vestirse con ropajes de esparto, y Amparo Valcarce, que se ha ganado la continuidad por su tenaz aguijón al poder, son los candidatos al Congreso; Miguel Martínez y Antonio Canedo, al Senado. El otro puesto posible de obtener escaño está en el aire. Tal vez lo ocupen dos mujeres. ¿Ángela Marqués a la Cámara Baja y una militante de la provincia a la Alta?. Puede ser. Desde luego, quien ya no estará en la línea de salida es Miguel Alejo. El otro punto de interés político estaba en el alfoz de León: en el Ayuntamiento de Villaquilambre, donde se ha producido la gran paradoja del poder. La obligación de todo político es bracear para, desde la ambición legítima, obtener el poder y hacer posible la gobernabilidad. En Villaquilambre parece que no es así. Su anterior corregidor, Lázaro García Bayón, ha elevado legalmente al absurdo su incoherencia. No ha sido, ni es, consecuente. Presentó una moción de confianza que más parecía un reto. Venía a pedir un cheque en blanco que la oposición en pleno -los seis ediles socialistas y los tres populares- le negó. No prosperó su envite y Lázaro quedó como alcalde en funciones. Ayer se celebró el pleno del relevo. Y no fue tal. Ninguno de los siete leonesistas restantes en el equipo de gobierno quiso ocupar el sillón de corregidor, igual que los seis socialistas. Sí presentó candidatura el PP. Y obtuvo sus tres votos. Con tres votos no se puede gobernar una Corporación de 17 miembros. Conclusión: seguirá como corregidor en funciones Lázaro García Bayón. Podría ser así hasta el final de la legislatura, algo que se me antoja imposible. Por una razón: la gobernabilidad del municipio queda a expensas de que sea capaz de entenderse con la oposición. Y eso no le entra en la cabeza a Lázaro, ni siquiera creyendo en la resurrección de su tocayo. Para el viaje en que se embarcó el 19 de diciembre, no necesitaba estas alforjas ni al asno. Su prestigio -el que tuviere- se ha difuminado. ¿A qué vino la presentación de la moción de confianza, que nadie le pidió y no le otorgaron, para continuar como estaba?. El grado de incoherencia es majestuoso. Yo he despedido el 2003 quedándome sin suegra y estreno el 2004 con una dosis elevada de escepticismo. Mi ex-suegra me habría dicho: analiza todo en clave de humor. Todo el año es carnaval en política. Y si tienes dudas, fíjate en mi, que he sido reina del carnaval bañezano. Lucila Ordás fue reina de muchas cosas. Una reina de corazones, en los que me acunó desde el mismo día que la conocí. ¡Ya es difícil decirlo cuando está en juego el concepto de madre política!.

Incoherencia en Villaquilambre
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