jueves. 09.02.2023

(Excusas por el perturbador título… pero tiene su explicación al final). Estoy seguro de que sus intenciones (las de Irene) son buenas, y que estará sufriendo por sus tropiezos, que lo son de todo el feminismo… pero las cosas, por más que se hagan desde el convencimiento, cuando se hacen desde el radicalismo no van por el buen camino y por tanto no llevan a buen puerto.

Irene Montero, a estas alturas, ha hecho ya tanto daño al feminismo (y más allá), que en realidad aún puede hacer algo grande por éste: dimitir como ministra y cesar en su activismo. Porque efectivamente cuando se hace algo desde el extremismo, lejos de conducir a un entendimiento, se genera una reacción opuesta.

Y precisamente al feminismo, que es algo que hay que construir con educación, desde la base, el querer guiarlo desde el sectarismo le sienta muy mal.

Le he escuchado muchas infantilidades, pero no cabe para ella la indulgencia que se tiene para con los peques, y ya ofende que por ejemplo escude su última liada en que hay jueces machistas.

De toda la vida hay abogados en busca de huecos legales por los que colar sus goles, y de toda la vida los jueces deben aplicar las leyes aunque a menudo toque hacerlo a disgusto. Esto del «solo sí es sí» ha tenido tiempo para gestarse y se supone que habrá sido hecho por gente que sabe detrás de lo que anda; así que si no está bien hecho chapuza ya es, pero tocará reconocerlo y, si se puede, corregirlo… en vez de echar culpas fuera.

Irene ha conseguido, con su insistencia hasta el nivel de la ridiculez en el tema del lenguaje inclusivo (elles y esas cosas), que la gente lo tome a burla.

La ley de género a elección… mejor la dejo para otra vez, o para ninguna. Y el feminismo en general, lo ha llevado al punto de la ofensa. Feminismo es lo que ella y sus satélites dicen que es feminismo, y todo lo que no alcance esas escarpadas cotas ya es machismo. El conflicto está servido… y no se trataba de eso, se trataba de llegar a hacer entender, a hacer comprender, a hacer razonar… que las mujeres, efectivamente, merecen el mismo respeto que los hombres. Ni siquiera se trata de igualdad, porque no somos iguales, leñe… como se ve por ejemplo en las pruebas para acceder a ser policía, o en todos los deportes (hasta en el ajedrez) que separan a hombres y mujeres… y No pasa nada; cada cual tiene sus virtudes, y eso es lo que hay que normalizar.

Veremos hacia dónde llevan Irene y compañía el tema de la prostitución, que parece que va a ser la próxima batalla. Es un tema en el que hace falta ética, pero no se debe olvidar el ingrediente del pragmatismo.

La prostitución ilegal ya está perseguida, y bien estará si se persigue aún más, pero ¿Prohibir la prostitución? ¿Por qué? Es una de las cosas en que el feminismo exacerbado le dice a una mujer que ejerce libremente la prostitución, que está haciendo mal… pero ¿está haciendo mal?

Sé que la comparación que sigue tiene grandes distancias con el acto sexual, pero espero que sirva para reflejar por dónde voy: el minero que para ganar dinero se metía en una maltrecha galería de carbón, arriesgando la vida y garantizándose día tras día una mala respiración en su vejez (si llegaba) ¿Hacía bien o mal?

Hay unos cuantos trabajos que se realizan en condiciones penosas, pero que son incluso necesarios. Hay trabajos que están mal desde el punto de vista de la salud y algún otro, pero si se ejercen desde la libertad ¿Tiene alguien que ir a decirle a esos trabajadores que hacen mal? Lo que se debe hacer con los trabajos es mejorar las condiciones para ejercerlos.

La prostitución, para quien la quiera practicar, debería estar regulada. Me atrevo a decir que cumple una importante función, y ya definitivamente entro en terrenos pantanosos y se me tildará de machista y otras cosas, pero hay cosas que aunque no quede bien decirlas, en estos tiempos de cristal, hay que decirlas porque la realidad está tras ellas.

Y es que los hombres son hombres (digo «son» por poner la distancia que requiere el asunto, ya que no hablo de mí). Y no lo digo como disculpa… pero una ley, y en esto ni siquiera la educación, no va a cambiar el que a un hombre le apetezca de vez en cuando sexo y sienta esa necesidad (será la testosterona).

El sexo se considera una necesidad secundaria solo porque se puede sobrevivir más tiempo sin sexo que sin beber; pero también se aguanta mucho más sin comer que sin respirar y no por ello es menos necesaria una cosa que la otra.

¿Se puede vivir realmente sin sexo? No lo sé, y no tengo ejemplos de ello, porque incluso entre personas que supuestamente se han acogido al voto de castidad, unas cuantas de ellas se ha acabado descubriendo que eran repugnantes pederastas. Respecto a los demás presuntos célibes, apuesto a que habrán practicado sexo en algún momento, aunque supongo que en la gran mayoría de los casos será sexo no punible y en cualquier caso no tenemos porqué enterarnos. Pero la cosa es que llega un momento que la necesidad aprieta… y hemos civilizado mucho el sexo, pero los instintos siguen ahí, y cuando se pasa hambre se hace lo que haga falta por comer… ¡Lo que haga falta! Creo que me explico.

El pasar hambre se contiene socialmente con ayudas, comedores sociales, etc… pero el instinto largamente insatisfecho del sexo, como le ocurrirá a unes cuantes ¿Cómo se contiene? ¿No es pagar por sexo, si se hace desde la libertad por ambas partes, un trabajo incluso digno?

Y sí, estoy de acuerdo en que lo ideal sería que no hiciera falta eso, como ideal sería que no hiciera falta la policía y otras cosas, pero… esto es la Tierra, no dejemos de tener los pies en ella.

¿Qué pasará si se prohíbe la prostitución?

¿Por qué calla Vox ante la salvaje invasión eólica en Castilla y León? En las últimas autonómicas ha recibido el voto de la esperanza: más de 200.000, aumentando en votantes más de los 117.000 que perdió el PSOE. Ha agitado la bandera de defensor del mundo rural, de sus medios de vida, de su demografía, de sus tradiciones y de sus recursos. Así Vox ha alcanzado una poderosa vicepresidencia en la Junta. ¿Cómo es que no combate la catástrofe que implica el allanamiento y el saqueo eólico? ¿Cómo es que Vox no lidera la oposición a este Plan siniestro de usurpación del rural y de su degradación y empobrecimiento, que aboca a su despoblación y a la muerte definitiva de los pueblos?

Es sabido que este terrible e indecente Plan Eólico - y solar- es impuesto por nuestro Gobierno Central. Desde el Consejo de Ministros, PSOE y Podemos lo urden y lo lanzan con la arrogancia de las Dictaduras. La Red Natura, las Zonas de Especial Protección de Aves, los Municipios Sipam y todos los ecosistemas mejor conservados del Norte y Noroeste, que albergan una biodiversidad privilegiada y envidiada por Europa, serán agredidos de forma irreparable. Continuamente, el Ministerio de Transición Ecológica del PSOE publica en el BOE nuevos macro proyectos, nuevas subastas, con total impunidad. Ordenan, mandan, imponen. Desde Podemos, colaboran, callan y ayudan.

Los asientan, sobre todo, en el Cuadrante Noroeste, en lo que llaman con burla «Territorios de Sacrificio». Ninguno va en la Sierra de Madrid: ni los hay ni se proyectan. En Cataluña y en el País Vasco – por tener cogidos al Gobierno por los pantalones- solo va algún molino, a modo testimonial. En CyL y Galicia esgrimen «nuestro potencial», dicen «transición justa», hablan de «hidrógeno verde» y de muchas más sandeces insultantes. Se miente y se engaña. Qué ocurre: ¿Qué la Costa Brava no tiene viento como las Rías Gallegas? ¿Qué el Pirineo o la Sierra de Guadarrama no hay cumbres que destrozar como en La Cabrera o en O Courel?

El PP parece colaborar: además del silencio total ante semejante catástrofe, como gobernante en varias autonomías aparenta satisfacción al gestionar los parques de menos de 50 Mw. Galicia, por su mayoría absoluta, puede servir de muestra. Aunque la Comunidad ya exporta energía- al igual que CyL-, se ve infestada por miríadas de aerogeneradores que asolan la Red Natura, las sierras, los hábitats más puros y los de mayor valor paisajístico. Los Megaparques eólicos ya bordean las Rías Gallegas, arruinan los acantilados de A Costa da Morte y desastran iconos como el Monte Pindo o la Sierra del Barbanza. Y aceptan, o hasta reclaman, otros miles de molinos que lo arrasarán todo: Courel, Ancares, todo el Macizo Oriental, A Groba, O Suído, O Morrazo,… lo que sea, incluso la Plataforma Marítima próxima. Es un escándalo.

Sucede lo mismo en CyL, que ya exporta energía de origen renovable y soporta espectáculos tremendos como la hiperdensidad de molinos del Padornelo o la profanación con pistas, parques eólicos y torres eléctricas de la joya del Morredero, entre otros innumerables ejemplos. También la Junta parece favorable al allanamiento de su territorio con incontables nuevos Macroparques, realizado por grandes Compañias Eléctricas foráneas, que en nada ayudarán a la economía y al porvenir de sus ciudadanos, sino que lo frustrarán.

Todo aquel que no esté activamente a favor del rural está contra él. La amenaza es inminente y el daño sería irreversible. Aquí y ahora no caben medias tintas ni poner la barba de perfil. Ante el desastre que amenaza, Vox va a ser coherente con su compromiso? ¿Va a combatir desde la Junta y desde su Vicepresidencia la actitud depredadora de las Grandes Eléctricas? ¿Va a consentir en silencio el Plan de PSOE-Podemos que, con la vileza de su «Transición Justa», pretende convertir a CyL en «Territorio de Sacrificio»? ¿Va a ponerse del lado de sus votantes y de su tierra o va a sumarles otra traición más?

Ante su debut en la política ejecutiva, Vox no puede decepcionar. No puede permitírselo. Su primera gran batalla es la Invasión Eólica, que planifica un saqueo sin precedentes y que conlleva la destrucción del paisaje, de sus montañas, del atractivo turístico y de la riqueza de Castilla y León, llevando a sus pueblos a la degradación, a la ausencia de futuro y a la despoblación irreversible. Su silencio ya disgusta y no se comprende. Se espera de Vox que lidere la urgente e indispensable lucha parlamentaria de oposición a las mafias eólicas y a sus cómplices políticos y que la gane.

Si Vox se alinease con el mismo engaño a la población, con los mismos intereses contrarios a ella, con los mismos expolios, con las mismas «Puertas Giratorias» y con las mismas corruptelas de los demás, defraudaría toda la confianza de sus votantes y demostraría ser innecesario.

Irene, feminismo y prostitución
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