domingo 17/10/21

Me voy de León

Según las últimas informaciones, diecisiete mil leoneses nos han abandonado en el último año. Que esta provincia se desangra ya no es novedad. Como no es novedad que, de seguir así, esta tierra, el viejo Reino de León, será una residencia de ancianos.

Hace un tiempo se constituyó una Mesa por León. Se han sentado todas las fuerzas políticas y sociales: sindicatos y empresarios. En otro escrito decía: muchos comensales, para dar vida y aliento al moribundo. Pero, de verdad ¿servirá para algo toda esa parafernalia? ¿Será el altavoz que grite y venga a remediar nuestros males? No sé, yo tengo mis dudas y el escepticismo creo que sea el sentir de todos los leoneses.

Parece ser que la mesa sigue existiendo, los comensales también, pero la digestión fruto de los atracones debe ser muy lenta y da señales de que no hay enzimas para procesar tanta comida. Que esta provincia esta moribunda nadie lo duda salvo los políticos que tienen que mantener vivo el espíritu de combate ya que peligra su existencia. Por el contrario, hay otra mesa la de los politiquillos de turno. Esta tiene abundantes viandas y, sobre todo, con digestión placentera.

Esta provincia está harta de falsas promesas y los leoneses somos un lamento continuo y cuando volvemos a votar parece ser que no despertamos de la borrachera y nos olvidamos de que a esos que están sentados a la mesa con comida en abundancia y que nos han sido infieles, los volvemos a votar de nuevo.

Parece ser que la Mesa por León sigue existiendo, los comensales también, pero la digestión fruto de los atracones debe ser muy lenta y da señales de que no hay enzimas para procesar tanta comida

Es cierto que los mercados han cambiado y que este mundo globalizado nos ha hecho depender cada vez más de unos pocos países e inclusive de uno solo: China.

No es menos cierto que León ha vivido y vive de promesas. La realidad es una continua estafa y aquí no llega nada y, por tanto, nuestros cerebros se van. Cogen el macuto y unos traspasan los límites territoriales y otros las fronteras. En su ánimo, está en volver, pero nunca hay billetes para el retorno.

Digo que está provincia está llena de promesas, fracasos y destrucción. Los lamentos han sido muchos, pero los remedios, ninguno. No pretendo ahondar en la historia, en la malograda Renault que sí se impulsó para León pero que los políticos de turno entorpecieron y pusieron muchas zancadillas.

Vamos a refrescar las ultimas afrentas, promesas, traiciones. ¿Qué pasa con Torneros? El Gobierno de Pedro Sánchez y sus acólitos y los demás que les precedieron, afirmaban que León tenía futuro. Se decía que era un gran proyecto para esta provincia. Cerca de 200 hectáreas de propiedad ministerial destinada al almacén y distribución de todo tipo de mercancías. Parece ser que iba a crear tres mil puestos de trabajo. ¿Dónde están las promesas? Resultado: un secarral con abundantes cardos que no estaría mal los que prometían se acerquen porque pudiera ser que, pisando los abrojos, alguna espina sirviera para refrescar falsas promesas.

¿Qué pasa con los talleres de Renfe o control ferroviario? Se nos fue a Valladolid. ¿Qué pasó con el centro logístico de Amazon? Se nos fue a Pola de Siero, a Asturias. ¿Y las pretendidas centrales de biomasa que se proyectaban alrededor de León y otras partes de la provincia? Alguien tendrá que dar explicaciones. Está bien respetar la naturaleza, pero el desarrollo es compatible con el medio ambiente. Esos que ponen impedimento a cualquier desarrollo que miren para los países nórdicos que sus bosques, sus mares, están inundados de industrias y están creando miles de puestos de trabajo. Los nórdicos no se van y, si se van, es para disfrutar del sol y playa, volviendo a sus países con nuevas energías porque allí hay trabajo y vida.

¿Qué pasa con Feve, hoy Renfe? Qué desguace cometieron los políticos que tienen nombre y apellidos y se fueron dejando una ruina. Ahí está durmiendo en la eternidad. Después proyectos para la despoblación. Mentiras, y promesas, engaños camino de la miseria de unos y la faltriquera de otros, llena.

¿Qué pasa con Pajares? Tres mil millones de euros enterrados y, si seguimos así, habrá que elaborar un nuevo presupuesto para reparar los desperfectos porque algo que no se usó, pero se desgastó.

¿Dónde están los miles de millones de las cuencas mineras que iban a ser el futuro? ¿Dónde están las industrias? Deben de estar en la mente divina porque la humana se ha encargado de destruir y de engañar. También parece que se iba a poner un puerto seco ¡qué ironía! ya que secos nos hemos quedado porque agua ya no hay, salvo para los falsos profetas, para tanto mentiroso. Dentro de las falsas promesas.

Debemos recordar el fiasco de Biomédica, aquel que prometiera el desaparecido alcalde Juan Morano. Quizás, en su buena intención, le engañaron porque pillos hay muchos y, sobre todo, al olor de las subvenciones. También se rumoreó que la americana Tesla deseaba establecerse en Europa y se pretendió darle caza. No hay cazadores para tan magna presa.

¿Qué pasa con el Corredor Atlántico y su desarrollo? Creo que la brújula se desvió de mar y confundieron Atlántico con Mediterráneo. Hay que pagar a los independentistas. ¿Qué hay de la autovía León-Braganza? No hay voluntad política. ¿Dónde está la ejecución de la autovía A-76 a Orense? Creo que se ya hay proyecto, aprobado y todos los trámites administrativos pero la pasta no llega.

¿Y San Marcos? Ese emblema de León, portaaviones varado a la orilla del Bernesga que se propusieron desguazar, de destruir y después no hay voluntad ni presupuesto para recuperar ese emblema de nuestra ciudad de León.

También somos víctimas de agravios. En Cataluña y en el país vasco se anulan los peajes de las autopistas. Aquí, no, porque para mantener el pesebre el Gobierno necesita los votos de los traidores.

Volvamos a la Mesa, esa mesa que no acaba de arrancar. La de esos políticos, que siempre nos engañan con falsas promesas, deben saber que en esta tierra hay materia prima para impulsar el desarrollo. Tenemos lúpulo y no hay ninguna industria cervecera. Tenemos leche y no industrias lácteas. Tenemos minerales y no hay ninguna industria siderúrgica ni procesadora. Tenemos cereales y no hay industrias alimenticias. Tenemos cerebros para poner en marcha un desarrollo sostenible.

No tenemos iniciativa, ni políticos capaces de luchar por el viejo Reino. Los políticos cuando vuelvan a pedir el voto antes deben rendir cuentas de sus promesas y si se han incumplido deben ser juzgados y que tapen sus vergüenzas por tanto engaño cometido y que no vuelvan a aparecer en el ruedo.

Mientras, todos los días jóvenes de esta tierra, del viejo Reino de León, con el billete en mano se van. ¿Algún día habrá billetes de vuelta? Con estas mesas y con estos políticos seguro que, no. Y los jóvenes ante la falta de trabajo en esta tierra, seguirá con diciendo: Me voy de León.

Me voy de León
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