miércoles. 30.11.2022

Cuando les preguntamos a nuestros mayores qué es lo que más les preocupa la salud es lo primero. La respuesta es obvia, como también debería serlo la réplica de las administraciones ante esta preocupación. Nuestros mayores, nuestros niños, nuestros enfermos necesitan todos aquellos recursos que puedan hacer que su calidad de vida sea la mejor. Y aunque no es una competencia municipal sí es, desde luego, una prioridad para nosotros.

Y es que tenemos en esta comunidad la administración sanitaria más deficiente de España como consecuencia de la nefasta gestión del PP.

El Partido Popular vio en la implantación de nuevas tecnologías una nueva oportunidad de negocio, eso sí para amigos y parientes, la utilidad pública del servicio da lo mismo. En la última década todo el desarrollo del Servicio de salud en Castilla y León se ha fundamentado en una aplicación informática que ha fracasado y con ella toda la modernización del sistema de salud. Solamente la profesionalidad de Médicos/as y Enfermeras/os ha garantizado la prestación sanitaria.

La foto a día de hoy es la desconexión y descoordinación de centros e instituciones de la Sanidad de Castilla y León, formando un gran archipiélago con cientos de islas incomunicadas.

El problema no es que hace unos días se haya caído el Medora (ese sistema informático que nos costó a todos los contribuyentes miles de euros y que nunca ha funcionado bien). El problema no es solo que se hayan quedado sin registrar miles de datos, que no se hayan podido expedir recetas ni ningún otro documento, que hayan duplicado el trabajo de Médicos/as y Enfermeras/os; el problema es que esto sucede con mucha frecuencia en unas u otras consultas, el problema es que muchos días tienen que llamar a Valladolid para que arranque la aplicación con la consiguiente pérdida de tiempo, el problema es la lentitud permanente del sistema, el problema es que está mal diseñado y no es una herramienta de trabajo sino de tortura.

El problema es que para solucionar tamaña incompetencia a los castellanos y leoneses nos va a costar adicionalmente varios millones de euros y nadie ha asumido ninguna responsabilidad. La solución es más privatización.

Han sido incapaces de implantar la receta electrónica mientras en el resto de comunidades autónomas funciona hace años. Lo mismo sucede con la historia clínica informatizada.

La gran innovación ha sido inventar nuevas listas de espera, ahora también en atención primaria. Listas de espera para que el profesional te atienda en una primera consulta en el centro de slaud.

Han dado pasos decisivos hacia la privatización de la sanidad creando las Unidades de Gestión Clínica, que son rechazadas por una amplia mayoría de los profesionales.

Toda la sanidad se resiente por una organización y planificación deficientes, principalmente derivada de no sustituir al personal sanitario en descansos, permisos, vacaciones y bajas por enfermedad.

Ha habido una gran actividad legislativa y reglamentaria orientada a recortar derechos a los trabajadores de la Sanidad y a establecer atribuciones autoritarias, concentrando el poder de la discrecionalidad en unas Direcciones con un marcado color político del Partido Popular.

El balance de los últimos años no puede ser más negativo, la Administración de la Sanidad en Castilla y León merece un gran suspenso, y merece que los suspensos no puedan repetir.

Desde el Ayuntamiento, por ello, contribuiremos a recuperar la solvencia de la Sanidad desde nuestras competencias: crearemos un Consejo de Salud Municipal estableciendo un seguimiento del funcionamiento de la Sanidad, y desde el Ayuntamiento recogeremos quejas, denuncias y demandas de los vecinos y de los profesionales para trasladarlas a la Junta a través de los Consejos de Salud, exigiendo una calidad óptima como demanda un pilar de la sociedad del Bienestar.

Los pilares del Estado del Bienestar son líneas rojas para nosotros. Que no nos puedan tocar más las pensiones, la Educación, la Sanidad. Hasta aquí hemos llegado.

Que no nos toquen más la sanidad
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