miércoles. 01.02.2023
Mal asunto cuando el barullo sustituye al sentido común y cuando la ley se convierte en una especie de chicle que se estira a gusto del consumidor. En Villaquilambre hay barullo, escenario incomprensible y soluciones de esas que pasan directamente al laboratorio de los juristas para que las analicen al microscopio. Una cosa son las estrategias políticas, más aceradas si cabe en tiempos preelectorales, y otra el descabalgue de la razón. Villaquilambre está «en funciones». Claro, pasen y vean.

Pasen y vean
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