viernes. 09.12.2022

Desde la clase política se está diseñando la destrucción del rural de Castilla y León. El Gobierno de PSOE-Podemos —con un PP que calla y otorga— impulsa un Plan Eólico y un Plan Solar devastadores. Son ordenados con la arrogancia de las dictaduras, porque de una dictadura oscura vienen. Superan en arrogancia y tiranía a Franco y sus pantanos. Y huele a podrido. Huele a abandono del pueblo y a corruptelas. Huele a traición. Y huele, como poco, en muchos representantes territoriales, a incapacidad, incompetencia o cobardía para defender la tierra propia, el país propio y su futuro.

Los saqueos: El Miteco publica nuevos proyectos eólicos día y día y sin parar, condenando a los entornos naturales más puros y la biodiversidad mejor conservada, atreviéndose incluso con la Red Natura. Mientras, habla de «Transición Ecológica». Acaban con las posibilidades de futuro de los debilitados pueblos del rural, mientras habla de «Reto Demográfico». En el fondo, todo indica saqueos. Uno es el saqueo de los Fondos Europeos, para enriquecer a los cuadros de los partidos de manera escandalosa, usando a las grandes eléctricas como colaboradores necesarios. Como postre, están las «puertas giratorias» de salarios millonarios, que usan sin vergüenza exministros y exministras, quizás por los favores prestados.

El otro saqueo es el de los recursos naturales: la tierra, sus riquezas, su suelo, su subsuelo, el agua, sus recursos de minería, sus canteras, sus recursos hidráulicos,… Todo queda atrapado en las enmarañadas cláusulas de sus contratos para siempre, «prorrogables» hasta que quieran, sometidos a severos «plenos dominios» y «repotenciaciones». Y al causar semejante impacto ambiental sobre el entorno, destruyen también recursos valiosísimos a enormes distancias, como es el paisaje y su potencialidad turística, gran fuente de riqueza cada día más importante.

Y aún hay otro saqueo más monstruoso: el de la gente, el de la población. En medio de una chatarrería de molinos eólicos, ¿quién querrá vivir? Sin los recursos del medio y sin sus aspectos positivos ¿quién querrá vivir allí? La gente se irá toda y no retornará nadie. Los pueblos se vaciarán. La maleza crecerá por las calles y las zarzas entrarán por las ventanas. Se hundirán los tejados. Será el fin, la muerte total de comarcas como la Cabrera, los Ancares, el Bierzo Oeste, y tantas otras. Ese desierto humano persiguen los especuladores, políticos corruptos y grandes empresas-buitre. Entonces sí que podrán dar por terminado el asalto, el robo, a esas propiedades privadas y comunales. Y será en pocos años.

Las elecciones:

En plena campaña electoral, vienen los líderes —y candidatos— de estos partidos PSOE, Podemos y PP a prometer. ¿A prometer qué? ¿Qué a Castilla y León la han condenado desde su Ministerio de Transición Ecológica ser «Tierra de Sacrificio»? ¿Qué CyL ha de destruir el futuro y la potencialidad de todo su rural para producir una energía ineficiente, precaria y carísima, que sólo es posible con brutales subvenciones? ¿Vienen a prometer que lo cubrirán todo con eólicos y parques fotovoltaicos, en una cantidad monstruosa, que multiplica por cinco los máximos estimados para el consumo nacional? ¿Vienen a prometer que expropiarán a los propietarios que se resistan a sus presiones de mafia para entregar esos terrenos a las Empresas Eléctricas para su lucro? ¿O vienen a prometer que traicionarán de la forma más pestilente a sus ciudadanos —que les han votado— y a su tierra —donde han nacido— por unas recompensas corruptas? Nada dicen de paralizar y racionalizar este catastrófico Plan Eólico y Solar.

Quizás vengan solo a insultar y a tratar la gente como a niños. Desde los partidos en el poder vienen a someternos con la siniestra Agenda 20-30, que han asumido de rodillas, especialmente en lo relativo al «género» y al «cambio climático». Nos machacan con conceptos de control social del tipo «Reto Demográfico», «Next Generation», «Transición Ecológica», «Transición Justa», «España vaciada», «Resiliencia»,etc., expresiones derivadas burdamente de 1984, con toda la maldad y la desfachatez. Realmente se busca, con gruesos presupuestos y a las claras, reducir la natalidad, combatir la familia, empeorar la demografía, vaciar el rural y empobrecer del todo a la clase trabajadora: «No tendrás nada y serás feliz».

En el plano energético nos urgen con «Calentamiento Global», «Salvemos el Planeta», como en una guardería. Y resulta que lo tiene que salvar el rural de Castilla y León, Galicia y el norte de España. Así, destruyen sus ecosistemas más puros —envidia de Europa— y esterilizan miles y miles de Has.,condenando a desaparecer a innumerables pueblos al rodearlos de chatarra.

Van más allá. Observamos estos días como desde el propio Gobierno —especialmente la órbita de Podemos— crean la polémica de las «macrogranjas». Con mano ruin y venenosa, vienen a ultrajar y a dañar a un sector agroalimentario importantísimo en Castilla y León, heroico por los continuos ataques que recibe, y que si adoleciera de algún control sería por irresponsabilidad o incompetencia del propio ministro negligente. La intención parece ser crear una cortina de humo, en plena campaña electoral, que oculte su corrupto Plan Eólico y Solar, el cual va a arruinar y suprimir extensas poblaciones del rural y va a entregar a los grandes capitales tan ingentes recursos. Dicen que «ahora» dicen la verdad. Y solo mienten y traicionan, queriendo condenar a esta tierra a su fin, a su «Sacrificio», usando sus palabras. Y da repulsa. Da asco.

Las decisiones: Todo va a depender de una actitud, de decisiones y posturas sólidas para la autodefensa. ¿Dónde están las gentes valientes de Castilla? ¿Dónde están los espíritus recios e invencibles de León? ¿A dónde fueron el coraje y la fuerza de los pueblos que forjaron a España y conquistaron mundos enteros? ¿Van a permitir sus descendientes que unos charlatanes, a cambio de unos alquileres —que además vienen del dinero de todos— le roben todo lo suyo, en su cara? ¿Entregarán sus comunales, heredados durante siglos? ¿Abandonarán sus propiedades, sus herencias, reunidas con tanto esfuerzo por sus antepasados, para que sean devoradas sin más por una Administración desleal? ¿Permitirán que sus alcaldes o sus pedáneos, engañados o corrompidos y firmando unos contratos terribles, entreguen para siempre y por cuatro monedas lo que a todos corresponde? Habrá que tener esperanza.

El momento es histórico y compromete las posibilidades de desarrollo de las futuras generaciones y la continuidad o la muerte de comunidades enteras. Castilla y León ha de despertar. Con toda la fuerza ha de oponerse a tal expolio. Deberían liderarlo sus representantes honrados, si es que alguno restara. En todo caso, es responsabilidad común: los ciudadanos, cada persona, ha de saber protestar. Ha de abandonar la incondicionalidad ciega a los partidos que la perjudican, salir de esa mansedumbre de rebaño. El pueblo y sus asociaciones de base, sus agentes sociales y la intelectualidad toda ha de gritar a estos políticos traidores «no al sacrificio». Urge que se levante Castilla, que ruja León y que con sus puños levantados plante cara al engaño, a la corrupción, a la falsedad y a la burla de la apropiación de lo común, impulsada por el gobierno central y autonómico. Es indispensable que el rural tenga futuro para que Castilla y León tenga futuro. Solo cabe un firme «No macroparques eólicos ni solares».

Políticos, eólicos y elecciones
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