jueves 19/5/22

Pone la piel de gallina pararse a pensar, seriamente, en la situación de nuestra economía. De nuestra economía, de nuestra sanidad, de nuestra política agraria, de nuestra política de precios de la electricidad, de nuestra, de nuestra, de nuestra.

Digo lo de la piel de gallina porque acabo de leer detenidamente el artículo que Jesús Cacho ha escrito en su digital Vozpopuli, titulado España, veinte años perdidos y me reafirmo en mi definición. Pone la piel de gallina leerlo, porque pone la piel de gallina conocer la verdad de los datos que saca a la luz Cacho en un intento valiente y loable de ser claros con las cosas nuestras. Lo contrario es mentirnos a nosotros mismos.

Está el artículo lleno de informaciones veraces y sencillas que duele conocerlas porque, aunque casi todas podíamos suponerlas, ahora,en la pluma de un periodista serio, adquieren, pienso yo, una importancia notable que debe hacernos reflexionar.

Después de hacer un repaso minucioso, sobre el porqué de la perdida de veinte años de nuestro país, haciendo las cosas mal o no haciéndolas, me llama mucho la atención, cuando habla del Ministerio de Igualdad.

Conocemos el dato que, el citado Ministerio, tiene un presupuesto que supera los 5.000 millones de euros. ¿A nadie en este Gobierno, ni en el PSOE, se le cae la cara de vergüenza? ¿Tiene España que seguir soportando esa forma de gobernar que demuestra claramente que tiene como preferencia de sus actos más a los partidos que a los ciudadanos?

Cualquier cifra producida en España y que comparemos con la del mismo asunto, producida en Europa, demuestra sin más necesidad que la mera comparación, que siempre estamos en los últimos lugares de este continente tan importante para nuestro país.

Podemos hablar, de paro, de gasto público, de impuestos, de educación, de atención a la ganadería, agricultura o transportes, da igual. Nuestras cifras siempre son peores, siendo nuestros profesionales de esos sectores, gentes de primer orden. El problema está en la gestión. Tenemos un gobierno que gestiona de pena. Sencillamente no sabe. Y eso se aguanta un tiempo. No siempre.

El ciudadanos español lleva tres años dando pruebas más que elocuentes de su capacidad de sacrificio. El covid, la crisis económica y no digamos la guerra de Ucrania (con resultados sobre la economía), son ejemplos de cómo esa ciudadanía española sabe comportarse para entre todos intentar salir del atolladero en que estamos. Pero todo tiene un límite y la gente está comenzando a exteriorizar su cansancio y sus críticas honestas y pensadas sobre la actuación del gobierno actual.

Nadie con dos dedos de frente y viviendo esta situación es capaz de aceptar y no inquietarse ante lo que ve y vive. Nuestro gobierno, en general y el Presidente en particular nos contarán que todo es estupendo y que está llegando lo mejor. Pero eso no es gobernar, eso no es gestionar, eso es dar mítines. Y de eso el ciudadano está más que cansado el ciudadano quiere resultados. Y quien se los proporcione, ese tendrá su voto y, por tanto, su confianza.

No es ético, apoyarse en la guerra de Ucrania y echar la culpa de nuestros males, al dictador Putin. Eso es lo fácil. Lo difícil es ponerse el mono de trabajo y buscar soluciones para que el pueblo, la gente, tenga cada vez más ventajas y esté mas contenta. Lo demás son fuegos artificiales.

Con toda humildad pienso que para conseguir todo eso es fundamental que encaremos las cosas como son y no como nos dicen que son. Las cosas deben ser claras, transparentes y deben resistir cualquier revisión que se quiera hacer sobre ellas. Y, desgraciadamente, nosotros no estamos en esa situación. Ocultamos lo más posible y engañamos (el gobierno y su presidente) en cuanto hay ocasión para ello.

¿Será que lo llevamos en los genes? ¿Qué me dicen de los lios entre el presidente de la Federación Española de Fútbol y el independentista Piqué jugador del Barça y hombre de pelotazos, perdón, de negocios? Eso para otro día.

Seamos serios con lo nuestro
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