martes. 05.07.2022

Lo que impulsó a los griegos a crear e impulsar la matemática fue el deseo de comprender el mundo físico. La matemática era la clave para comprender el universo, pues las leyes estaban regidas por las formulaciones matemáticas. Ptolomeo afirmó que creó la trigonometría para la astronomía.

Las civilizaciones que precedieron a la griega pretendían modificar el curso de la naturaleza bien con la magia, danzas para invocar a la lluvia, o bien ya posteriormente y dado que la danza no funcionaba, hincaron la rodilla en tierra y comenzaron a rezar a los dioses esperando obtener sus favores, pero esto tampoco funcionaba.

Alrededor del año 600 a.C. encontramos en los intelectuales griegos una actitud nueva frente a la naturaleza: racional, crítica y laica. Estos hombres se atrevieron a estudiar el Universo y rechazaron toda confianza en los dioses. Comenzaba la época de la Ciencia en donde el interés se desplazaba sobre el conocimiento de la realidad, utilizando para ello los conocimientos matemáticos que poseían, aplicándolos cuando y donde se podía, en disciplinas como la Astronomía, la Mecánica, la Óptica, y la Geografía, (Eratóstenes y la determinación del radio terrestre), Hiparco introduciendo las definiciones de longitud y latitud de un lugar.

La historia de la Ciencia, nos muestra a hombres interesados distintas ramas del conocimiento, relacionando unas disciplinas con otras aparentemente alejadas entre sí, ese deseo de unicidad del conocimiento se ha ido acrecentando a lo largo de la historia.

La historia de la Ciencia, nos muestra a hombres interesados distintas ramas del conocimiento, relacionando unas disciplinas con otras aparentemente alejadas entre sí, ese deseo de unicidad del conocimiento se ha ido acrecentando a lo largo de la historia

Niels Bohr (Premio Nobel de Física en 1922) escribió : «se trata de descubrir las grandes interrelaciones entre todas las áreas del conocimiento» (Ensayos sobre el pensamiento científico en la época de Einstein, Gerald Holton, Ed. Alianza Universidad, pag. 162).

En las bellas palabras de Robert Oppenheimer en el libro Ciencia y conocimiento común: «… Está la relación entre lo estético y lo heroico, entre el sentimiento y aquel precursor y definidor de la acción que es la fidelidad a una ética,…sentir miedo, tener humor, conmoverse por la belleza, tomar una decisión o determinación, comprender alguna verdad… todas estas son formas complementarias del espíritu humano. Todas ellas son parte de la vida espiritual del hombre. Ninguna puede reemplazar a las demás».

En el capítulo 2, del libro de S. Weinberg, (Premio Nobel de Física en 1979), titulado El sueño de una teoría final, el autor analiza a partir de la conferencia que Thomas Huxley, anatomista y polemista feroz, que pronunció ante los trabajadores de Norwich para convencerles de que el mundo tenía mas de los 6.000 años que concedía la Biblia. El título de la Conferencia era Sobre un trozo de tiza. Trata de explicar la naturaleza del «objeto tiza», el primer ¿por qué?, es por que es blanca y a partir de ahí, se suceden sucesivos ¿por que? de las propiedades físicas de la tiza: fragilidad, densidad, conductividad, también la química de la tiza, carbonato cálcico, y otras diversas cuestiones.

El autor no responde a esta otra cuestion: Por qué? ha elegido Ud, «el objeto tiza» y no por ejemplo un cristal de cloruro sódico ( Sal común), el psiconálisis daría como respuesta: La tiza representa simbólicamente el ¡falo!, cuando el Sr. Weinberg estaba en la escuela, la tiza era la representación inconsciente del falo del maestro, (el maestro es una figura paterna), como así nos mostró Melanie Klein, en el trabajo El papel de la escuela en el desarrollo libidinal del niño. Posteriormente, y siguiendo a Hanna Segal, la ecuación simbólica utilizada por el Sr. Weinberg, es tiza = falo.

Otro libro de gran difusión del Premio Nobel de Física se titula Los tres primeros minutos del Universo. La elección del número 3, no es arbitraria, constituye una representación del complejo de Edipo, (en su forma de proyección), como así demostró Melanie Klein.

El sueño de una teoría final estará conseguido si y solo si se incluye el Psicoanálisis Kleiniano como parte de la teoría final, dando sentido en toda su profundidad y extensión a la definición de sentido de la realidad donde demás de una realidad externa (la física), existe una realidad interna (correspondiente a todas las pulsiones y emociones humanas).

La unidad del conocimiento y el psicoanálisis
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