sábado. 03.12.2022

Tiene uno la sensación de que alguien ha inventado la máquina de decir chorradas, pero se lo guarda. ¿Con qué intención? Para acapararla. A algunos les pide el cuerpo soltar bobadas, como a otros echar las flatulencias. Por ejemplo, aquella de «Andalucía no es España, pues existía antes que el Estado español», de Sánchez Gordillo. Y después se le ocurrieron otras aún mayores, de esas que te ponen los pelos como escarpias. Algo así no puede deberse al azar, ni a la inspiración puntual. O se ha inventado la máquina de soltar chorradas, o se dice por efecto de un golpe de calor. En el caso de Sánchez Gordillo debió de ser lo primero, pues la dijo en enero. A estas alturas del verano ha de tener ya más peligro que una banda de cornetas y tambores ensayando en el patio de una fábrica de dinamita. La semana pasada escribí de la implantación en las piscinas municipales madrileñas del día sin bañadores. Otra chorrada. Dado el actual tamaño liliputiense de tales prendas ya casi no hay diferencia entre llevarlo o no. Algunos antes de hablar tendrían que contar hasta el millón. La chorrada es más que una tontería, pero menos que una sandez. Y también hay quienes puestos a soltarlas se salen del ránking, como aquel político que reclamó que España pidiese perdón al Islam «por la toma de Granada». Vale, y que Roma nos devuelva el oró que se llevó de Las Médulas.

Por su parte, la señora Trump utilizó en un discurso párrafos enteros de otro pronunciado hace años por Michelle Obama. Al parecer, la escritora encargada de realizarle las intervenciones se dejó llevar por la admiración demócrata. Vamos, un golpe de calor. Eso, o pasa demasiadas horas cerca del tupé del jefazo.

Según Pablo Iglesias, Albert Rivera es «como el don Pimpón de Barrio Sésamo». Dado que le saco dos décadas al líder de Podemos no puedo decirles si tal comparación ha sido ingeniosa ocurrencia generacional, que tiene en la sede la máquina de chorradas o que le ha dado un golpe bajo de calor. En los años en que él veía en la tele al tal don Pimpón, uno ya estaba intentando conseguir el teléfono de Betty Mármol. Pero si julio les viene algunos ya así, ¿qué será en agosto? Mejor que cuenten hasta el trillón. Y sin calculadora.

Y sin calculadora
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