Reportaje | m. j. a.
Gran hermano en el castillo
Un sistema de 37 vigías automáticos controlará toda la fortaleza
Como un Gran Hermano a escala ampliada y, por su puesto, mucho más monumental. Algo así será el Castillo de los Templarios después de que los 37 vigías digitales emitan señal. Será el primer monumento de la ciudad controlado día y noche por cámaras de videovigilancia, pero probablemente no el último. Es necesario proteger el patrimonio berciano del expolio y el vandalismo, y lo del ojo que todo lo ve es ahora la mejor opción. Se han sentado las bases de un nuevo sistema de vigilancia mucho más rápido y conciso.
Habrá cámaras en todas las estancias y puntos sensibles del monumento, también en la zona que da al río y en las pasarelas externas de la fortaleza. Será como un regreso al pasado pero en clave de futuro. Primero fueron los caballeros de la Orden del Temple quienes custodiaron su templo, ahora no serán ni templarios ni caballeros, más bien máquinas de un sólo ojo que graban en su memoria todo lo que sucede. Sistemas de alerta más que de defensa, pero igual de eficaces.