Diario de León
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La gaveta | c. gavela

N o sé si habrá algún joven berciano que tenga más méritos que Toño Tejerina, pero no lo creo. Por eso el Partido del Bierzo acierta plenamente otorgándole su galardón del Pimiento de Oro.

A Toño la vida le jugó un lance malo cuando apenas estaba llegando a este mundo. Fue un infortunio que marcó su vida; se lo puso todo más difícil. Pero él, ya desde niño, respondió con una dignidad que asombra. Con su voluntad y su talento. Toño Tejerina le dijo a la vida: te voy a vivir; te voy a conocer. Voy a saber qué eres, qué escondes, qué ofreces, qué somos. Desde esa igualdad de fondo que todo ser humano tiene con los demás hombres y mujeres. Sean cuales sean nuestras circunstancias. Toño ha vivido la vida desde el primer momento. Y particularmente desde esos tránsitos que a todos nos implican con más intensidad. El tiempo solar de la infancia, el crucial tramo de la adolescencia, el de la juventud. Cada uno era un reto diferente para él, cada uno le exigía todo su esfuerzo y su compromiso. Dio la cara, ayudado por su entregada familia, por amigos. Es mucha ya la experiencia que atesora en su vida. Y eso que aún está a cierta distancia de cumplir los 30. Le conocí hará unos diez años. Un muchacho brillante, de ironía de oro. Inteligente, cariñoso, curioso universal. Tenía el cuarto de su casa de Madrid tapizado por carteles de la rebeldía y el rock. De la sabia convicción de que la radicalidad abre un camino que conviene explorar.

Un discurso que Toño ha ido matizando, desde su condición de licenciado en Filosofía. De joven profundo, de hombre que escribe, que piensa y que está. Que sabe cuál es su camino, su expresión. Sin olvidar su origen; porque él es berciano. Está muy enraizado en esta tierra, que también es la de sus padres y abuelos. Unos vienen del Bierzo llano, de viñedos y encinares, y los otros de las faldas del Valdueza, santuario de esta pequeña región que parece grande. Y que lo es. Como Toño es grande.

Y un ejemplo para todos. De superación, de alegría, de esperanza. Es un escritor que ya ha dado sus primeros frutos. Y al que le queda una larga senda por recorrer. Desde luego, sus armas no le han de faltar: su entusiasmo y memoria, su imaginación y lucidez. Su apertura y modernidad. Toño Tejerina, una vida admirable.

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