La Bienquerida
Opinión | r. arias
Eran tres mil botellas en el origen. Pero desde hace una semana, sólo se destinarán al mercado de la calidad unas 2.990. La otra decena «cayó» en un delicioso almuerzo que nos ofreció el presidente de Losada Vinos de Finca, Celso Penche, a un puñado de bebedores bien allegados. El pretexto era saludar en primicia al primer elixir de finca de la compañía a la vez que estrenar la nueva bodega, una construcción minimalista en la que se encierra esa partida en cuestión bautizada como La Bienquerida ; un mencía singular del que los «enoliteratos» podrán deshacerse en requiebros, pero del que yo sólo diré que atesora una personalidad tan sui generis como la de su creador, Amancio Fernández, lo que hace recomendable probarlo con deleite al menos una vez.
La Bienquerida guarda una estrecha relación toponómica con el viñedo de Valtuille en el que tiene su origen. Un mínimo terruño de cepas viejas de mencía, entreveradas de ignotas especies incluso para los expertos, que hace ya muchas décadas era la parcela más codiciada por los lugareños debido a la excepcionalidad de sus bagos .
Bien es cierto que la cata de este primer vino de finca de Losada se ofició en un pequeño edén de Orellán en el que la cocina casera no es una vitola mercadotécnica sino un sugestivo aliño para trasegar este vino diferente. Por ejemplo, con un corzo con castañas que podría reconvertir al detractor cinegético más recalcitrante. Pero no revelaré su nombre.