Un edificio que atrapa los sonidos de Los Ancares, diseñado y pulido en el valle
La Casa de las Gentes de Balboa guarda algunos secretos. El de las formas de la madera. Las imágenes de los ancareses. Y sobre todo, sus sonidos. Una pequeña sala en un rincón de la segunda planta a la que se accede por una escalera de maderas nobles ofrece al visitante las voces de Los Ancares, los ruidos del bosque o el murmullo de los animales que lo pueblan, y todo gracias al trabajo de los técnicos de sonido valencianos David Durán y David Alarcón, que han ideado una campana sobre un trono, como no de madera, para que el curioso se siente a escuchar las grabaciones.
Y es que la Casa de las Gentes es algo más que un museo o un centro cívico dotado con un salón de actos y oficina de turismo. «Es un foro permanente de reivindicación de la cultura rural y de todo lo que supone la vida en los pueblos», afirmó el alcalde durante su intervención. Monteserín comparó la trascendencia del nuevo inmueble con la que tuvo el castro perromano «que está dormido esperando a que algún día alguien lo despierte», el castillo o la iglesia de Santa María, formando el último eslabón de la historia de Balboa.
El alcalde, que recordó que todo el diseño del interior es de origen local, como las 29 personas que han trabajado en la reforma, lamentó que el mundo rural «esté condenado al ostracismo» porque en la próxima década pueden desaparecer hasta cinco mil pueblos en España. «Tendremos que reinventarnos», dijo, «como los huevos de granja, pero nunca jamás los huevos de granja supieron como los de casa».