Oportunismo
El resplandor.
Fermín lópez costero
En sede parlamentaria, la consejera de Patrimonio de la Junta de Castilla y León acaba de anunciar que va a poner en marcha una serie de medidas para reclamar el regreso del patrimonio artístico expoliado a León. Según ella, ya se puede ir preparando el Gobierno socialista para devolver las piezas leonesas que se conservan en el Archivo Histórico Nacional y en el Museo Arqueológico Nacional.
De repente, la consejera ha visto la posibilidad de obtener rentabilidad política de las sugerencias realizadas en este sentido por algunos prebostes de la cultura leonesa. «Espero que el Gobierno tenga con la Comunidad la misma sensibilidad que ha demostrado al atender peticiones de otras Comunidades Autónomas», dijo la consejera Salgueiro, basando su reclamación y su repentino interés por recuperar estas obras de arte en la devolución de los papeles de la Guerra Civil a Cataluña; con lo cual, se intuye perfectamente por dónde van sus tiros.
Ya nos gustaría que todo el patrimonio artístico leonés que se encuentra disperso por medio mundo regresase a nuestra provincia. Lo que no sé es si estaríamos dispuestos a devolver todos los objetos artísticos venidos de otras tierras. Aunque, si se tratase de cambiar unos por otros, sin duda que saldríamos ganando; cualitativa y, sobre todo, cuantitativamente.
Es obvio que la reclamación de la señora Salgueiro parecería mucho más sincera, creíble y desinteresada si, además de reclamar piezas leonesas al Gobierno Central, como si fuera éste el que se las hubiese llevado, también reclamase a sus correligionarios de Galicia la devolución de la Virgen de Compostilla, que se encuentra en el Museo Provincial de Orense. O si ella misma, la consejera, como miembro del Gobierno Autonómico, predicase con el ejemplo y devolviese el Beato de Carracedo (sí, del monasterio de Carracedo) que se conserva en la Biblioteca Capitular de la catedral de Burgo de Osma (Soria), mal llamado Beato de Burgo de Osma. Son sólo dos ejemplos de mi entorno, pero se podrían poner muchos más. Entretanto, José Saramago navega rumbo a la eternidad en una balsa de piedra.