Crónica | c. fidalgo
La noche de los caballeros
El castillo de Ponferrada acogió anoche la ordenación de medio centenar de caballeros del Temple en el acto que abrió las fiestas de la Noche Templaria

Los caballeros desfilaron por la calle Gil y Carrasco.
Una ofrenda, un desfile y unas palabras de aliento. Las fiestas de la Noche Templaria de Ponferrada comenzaron anoche en la plaza de La Encina y en el castillo medieval de la ciudad recreando una costumbre de otro tiempo. Medio centenar de aspirantes a caballero recibieron, de manos de un remedio del Gran Maestre del Temple Guido de Garda, la capa y el honor de formar parte de una orden de caballería milenaria, envuelta en nieblas y oscuridades, pero reconvertida hoy en un reclamo para el turismo local.
Y como estamos en el siglo XXI y mandan las nuevas tecnologías, de su entrada en el olimpo de la caballería y de los votos que contrajeron, fueron testigos decenas de personas a través de una pantalla gigante instalada en el popularmente conocido como patio de armas de la fortaleza. Sólo había que haber retirado una invitación para poder acceder al castillo y presenciar desde allí una ordenación celebrada en las dependencias palaciales, con las cámaras de testigos.
Todo empezó con una ofrenda ante el monumento que en la plaza de la Encina recuerda que fue un caballero templario, o eso cuenta la leyenda, quien encontró la talla de la Virgen de la Encina resguarada en el tronco de un árbol de las correrías de los moros. De allí, y con paso solemne, los futuros caballeros desfilaron hasta la fortaleza, donde al cierre de esta edición se celebraba en la zona palacial el no menos solemne acto de ordenación, en un aactividad organizada por la Concejalía de Cultura y Turismo y la Asociación de Amigos de la Noche Templario.
Con cincuenta nuevas personas dispuestas a hacer el bien por el mundo, Ponferrada se prepara ya para entrar de lleno en el fin de semana y en los actos centrales de una celebración que después de una década es toda una referencia festiva.