Reportaje | S. R. Gallardo
Una cena medieval para el pueblo
Carracedelo cerró la celebración con el reivindicativo pregón de Pablo Lago

Más de doscientos comensales participaron en la cena medieval con el monasterio como marco.
La Edad Media volvió a cobrar vida entre los muros del monasterio de Carrecedo. Trovadores, princesas, monjes y caballeros, como salidos directamente del medievo, se dieron cita en las últimas actividades del Medieval 2010 de Carracedelo, que finalizaba con la ya mítica cena, a la que siguió un espectáculo de justas nocturnas.
El director de Diario de León, Pablo R. Lago, fue el encargado de dar el pregón del evento, ambientado por la compañía de Los Caballeros de Úlver . El periodista no sólo se refirió en su discurso a reyes y nobles, sino que más bien centró su atención y sus palabras en «las gentes que como nosotros, no sólo poblaron estas tierras, sino que estrujaron el sudor para que las canteras escupieran las piedras que después servirían para construir» fortalezas y templos como el de Carracedo. Asimismo, Lago aludió a la pluralidad de España y declaró que se debe «ejercer la universalidad, en vez de tratar de atrincherarnos en posiciones localistas».
Por otra parte, señaló que «ni la crisis financiera ni los alocados test de estrés de la banca han podido con estas festividades». Dijo que la crisis no hay que buscarla en el «crak» del 29, ni en la crisis del petróleo del 73, sino que se puede encontrar en las piedras de Carracedo: «Esos cataclismos tienen su epicentro en algo tan antiguo como la codicia y la ambición mal entendida». Añadió que suele ir acompañada del «desarraigo de los valores morales». También aludió a «valores inalineables, para evitar que los Almazores de distintos tiempos puedan seguir arrasando nuestro modelo de convivencia y modelo económico».
El pregonero reivindicó con sus palabras la figura del «pueblo llano, verdadero protagonista de aquellos siglos que evocamos con esta cena». Además, elogió la labor del municipio de Carracedelo, al «sacar a su pueblo del letargo de la indiferencia» con esta celebración. Finalmente, invitó a los presentes a recordar con «alegría y despreocupación» el tiempo en el que Carracedelo «acogió a señores, abades y otras faunas».
El alcalde Raúl Valcarce pronunció unas palabras y se refirió a un grupo de argentinos que estos días están en la provincia y participaron de la fiesta.