El alcalde de Oencia reclama ayudas a la administración para repoblar la zona
La tranquilidad fue absoluta ayer en el perímetro, donde de las 1.125 hectáreas quemadas, más de 800 fueron de matorral y 190 de pinares silvestres jóvenes

Un helicóptero aterriza en la playa fluvial de Arnadelo para cargar agua contra el fuego.
Una vez que el incendio que durante días ha azotado los montes del Bierzo Suroeste ha sido aplacado, toca hacer balance de las pérdidas, recuento de los daños y echar la vista atrás para ver cómo paliar el desastre. El alcalde de Oencia, José Estanga Rebollal, fue ayer el primero en solicitar la ayuda de la Junta de Castilla y León para repoblar la zona quemada y construir determinadas infraestructuras que facilitarían -”aseguró-” la labor de los equipos de extinción ante un nuevo fuego. Robles, pinos y acebos que hasta hace poco más de una semana poblaban los montes de Oencia han sido pasto de las llamas y el terreno luce ahora negro como el carbón en un total de 1.125 hectáreas, tal y como se desprende de la primera perimetración oficial.
Estanga solicitará compensaciones del Estado e inversiones para volver a repoblar el terreno en cuanto sea posible, pero su intención va más allá. Quiere asimismo aprovechar el agua de una fuente que se pierde en el río para construir un embalse que serviría perfectamente a la labor de los helicópteros en las tomas de agua. Estaría ubicado en las inmediaciones del merendero entre Arnadelo y Oencia. La razón es sencilla, de este modo se evitarían situaciones como las que se han dado estos días, cuando los medios aéreos movilizados pasaban a escasos diez metros de los tejados de la casas al tener que bajar hasta la playa fluvial, en el centro de Arnadelo, para recoger agua.
«Los cristales de las ventanas de varias viviendas se han roto y las cosechas cercanas a la playa, con tomates, pimientos o patatas, han quedado arrasadas porque las hélices de los helicópteros tumban todo lo que pillan», argumentó el regidor de Oencia, que además ha notado grietas en las fachadas de algunos inmuebles.
Tampoco escapa a su interés la dotación de una cisterna con capacidad para unos 5.000 litros de agua y una bomba para equipar el tractor quitanieves donado por la Junta.
La evolución del fuego. La situación permanece en calma entre Barjas y Oencia mientras brontan nuevos datos oficiales. De la superficie quemada, la Junta calcula que 800 hectáreas son de matorral y 190 de pinares silventes. A primera hora de la tarde de ayer tan sólo quedaba en la zona una brigada forestal y un agente medio ambiental que se encargaron de controlar las pocos puntos que todavía humean. «Todo está muy tranquilo», aseguró el delegado territorial de la Junta, Eduardo Fernández, después de una semana negra en el Bierzo Suroeste.
El Bierzo
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redaccion.ponferrada