Oencia, bajo el estigma de dos brigadistas muertos

Uno de los brigadistas muertos en Oencia en el 2000.
Oencia, el otro gran punto negro del fuego en el Bierzo y en Castilla y León, sólo supera a Barjas en el carácter trágico de sus incendios. El motivo de ello hay que buscarlo en el final del verano de hace diez años.
Sucedió concretamente la noche del 28 de agostos del 2000. Dos brigadistas de la Junta de Castilla y León que se afanaban en sofocar las llamas que calcinaban los montes del término municipal perecieron durante las tareas de extinción.
Fidel Brañas, un vecino de Vegellina (Villafranca), tenía tan sólo 38 años. Su compañero, también fallecido, era manuel García, de 45 años, y vecino paradójicamente de uno de los pequeños pueblos de la geografía de Barjas (Moldes).
Tuvieron que pasar nada menos que ocho años para que se celebrase un juicio por la muerte de ambos. A la Junta de Castilla y León se le obligaron a indemnizar a las familias de los brigadistas con cantidades que no rebasaron los 45.000 euros.
Hoy en día, los parientes de ambos siguen exigiendo más responsabilidades y que se reconozca públicamente que existió una negligencia clara por parte de los responsables de dirigir los trabajos.