Reportaje | A. calvo
Homenaje a la tradición oral
El lacianiego Merino manifestó su apoyo a los mineros en el Filandón de Ponferrada

Díez, Aparicio y Merino, en su filandón en Ponferrada.
«Muchos escritores aprendieron lo fantástico en la oralidad». Luis Mateo Díez, Juan Pedro Aparicio y José María Merino volvieron a cautivar ayer en Ponferrada al público con su Filandón Literario Letras en la nieve , apelando a la tradición oral y a la importancia que los filandones han tenido en la sociedad y en la cultura leonesa, de hecho, el encuentro se enmarca en la conmemoración del 1.100 aniversario del Reino de León.
«El filandón es un conducto para expresarse, para contar cosas, para entretener o pasar el rato», explicó Luis Mateo Díez antes de que comenzara la charla. Frente a los tres escritores, un centenar de personas que ayer se acercaron a la casa de cultura de Ponferrada, donde se desarrolló el acto.
Los tres literatos echaron en falta la presencia de Antonio Pereira fallecido el año pasado. «Es una ausencia irremediable», señaló Díez para añadir que su literatura «estaba en su voz». Juan Pedro Aparicio añadió que los filandones siguen vivos y más actualmente «cuando hay un catalizador que lo revitaliza», y José María Merino explicó que los tres autores participan en «filandones literarios», ya que el filandón oral es el antecedente de las veladas literarias y que ellos han hecho la conversión.
El ciclo Letras en la nieve , viajará ahora a Benavente, Zamora y Salamanca. A Díez, Aparicio y Merino, los acompaña Alfonso García, coordinador de la revista Filandón de Diario de León, que es el encargado de introducir a los ponentes del encuentro y comenzar a crear el ambiente del filandón literario. Los autores ya ha presentado esta propuesta en lugares tan dispares como el Bronx de Nueva York, La Habana, Belgrado o Cardiff logrando siempre «reivindicar el arte narrativo de la voz».
Por otra parte, el escritor y académico Luis Mateo Díez criticó, en declaraciones a la agencia Efe, a los tertulianos «periquitos», capaces de hablar durante «todo el día del bien, del mal, de esto y de lo otro», y que han ocupado el lugar de los profesionales de la información en los medios de comunicación. El lacianiego aludió al problema del sector minero y tachó de «execrables» a los políticos españoles y europeos por haber propiciado la situación límite que vive en la actualidad la minería.