Un testigo protegido vincula a Martínez Núñez con los sabotajes a Sindo Castro
El juez exime al principal acusado de asistir al juicio por su mala salud y rechaza la orden de detención

Sindo Castro, durante su declaración, con los acusados en el banquillo.
Detrás de un biombo de madera, a resguardo de miradas indiscretas, pero con su propia voz, el testigo protegido identificado con la letra A vinculó ayer al empresario berciano del hormigón José Martínez Núñez con los siete sabotajes que entre 1996 y 1999 sufrió el industrial de la competencia Sindo Castro y que terminaron con el ataque con cóctel molotov a su vivienda. Y el hilo que uniría al principal acusado del caso con los ataques al empresario maragato, aseguró, son los hermanos José Manuel y Timoteo Pintado, propietarios de la agencia de detectivas D-™Ajenti y de la empresa de servicios Búho, que supuestamente facilitaron información sobre las instalacinoes de Sindo Castro al acusado José Villanueva, por entonces amigo suyo, para que ejecutara los sabotajes.
El testigo de cargo afirmó ante el magistrado de lo penal de Ponferrada encargado de juzgar los sucesos de la llamada guerra del hormigón que Villanueva, conocido por su alias de Murdock, le llevó al Bierzo desde León «a ver las plantas» de Sindo Castro después de que el industrial sufriera los dos primeros ataques a sus instalaciones en Las Ventas de Albares. El testigo oculto -"al que la defensa trató de identificar como un conocido confidente policial de la capital leonesa para achacar su testimonio a «malquerencias» con su antiguo amigo-" afirmó que el objetivo era «quemar dos plantas de Sindo Castro». Preguntado por el fiscal, el testigo aseguró que Villanueva le relevó en aquel viaje que actuaba «por orden de Martínez Núñez». Finalmente, añadió, decidió desvincularse de los sabotajes presuntamente encargados a su amigo -"que manejaba información de las instalaciones supuestamente facilitada por «los hermanos» Pintado-" porque desconfió de Villanueva cuando posteriormente le contó que uno de los ataques lo había encargado el propio Sindo Castro. «Me pareció que me estaban engañando. No me lo creí», dijo tras el biombo.
Martínez, ausente. El hombre acusado por Sindo Castro de estar detrás de los sabotajes no se encontraba ayer en la sala para escuchar la declaración del testigo protegido porque el juez Óscar Hernáiz decidió finalmente aceptar los argumentos de su defensa y eximir a José Martínez Núñez de acudir al jucio debido a su mala salud «crónica e irreversible». Aunque el letrado de Sindo Castro reclamó la suspensión del juicio y una orden de busca y captura contra el empresario al solicitar para él 21 años de cárcel por siete actos de sabotaje, el magistrado desestimó su petición argumentando que la presencia de un acusado en un juicio penal «es una garantía para el procesado, no un derecho de las partes». Hernáiz había emitido una providencia el pasado viernes respondiendo a la solicitud de la defensa de Martínez Núñez con un «éstese a lo acordado». Pero ayer justificó la decisión «excepcional» de eximirle de asistir a la vista oral debido la enfermedad de padece -"Martínez Núñez, de 81 años, tiene implantado un marcapasos y según su defensa está ingresado en una clínica de Tenerife-" a su intención de renunciar a declarar y a la necesidad de no dilatar más la resolución de un caso que comenzó hace 14 años.
Quién no faltó al juicio fue José Villanueva, que negó haber participado en los sabotajes y sólo reconoció haber realizado «trabajos de conserjería» para los Pintado. Villanueva, que ha cumplido ocho años y medio por un homicido, acusó a unidad central de la Guardia Civil de coaccionarle obligándole a «leer un papel» durante una entrevista grabada en prisión con autorización judicial y en la que se mostraba dispuesto a colaborar en la investigación a cambio de salir de la cárcel y de protección. Algo de lo que se desdijo después ante un juez.