El ladrón de PCs era el profesor
La policía detiene a un monitor como presunto autor de la sustracción de varias decenas de ordenadores a una academia ponferradina tras cuatro asaltos

David Castañeiras, gerente de Marengo, enseña la caja de uno de los portátiles robados.
El caso traía de cabeza a los agentes del Cuerpo Nacional de Policía en Ponferrada y aún más al propietario de la academia Marengo. Desde el pasado mes de mayo, el centro había visto como desaparecían de sus instalaciones varias decenas de ordenadores tras cuatro supuestos asaltos a las mismas. El último suceso de este tipo, que tuvo lugar el pasado día 3 de este mismo mes, se saldó con el robo de 15 portátiles recién adquiridos, que habían costado 7.000 euros. Eso empujó al gerente de Marengo, David Castañeiras, a denunciar la situación a través de los medios de comunicación. «Me siento impotente, intimidado y perseguido. Sé que esto lo está haciendo alguien que me sigue los pasos», se quejaba en declaraciones a este periódico. Sus lamentos no andaban muy desencaminados si se analiza el resultado de las pesquisas de los funcionarios de la comisaría ponferradina.
La Policía detuvo ayer a D. E.V.G., un joven de 19 años, de nacionalidad colombiana, como presunto autor de los robos. Seguía los pasos de Castañeiras tan de cerca, como que el sospechoso era el encargado de la sala de Informática de la academia, situada en la zona del Polígono de las Huertas.
Encargado de día, ladrón de noche. El detenido trabajaba como monitor de informática y mantenimiento de los equipos. Su arresto se produjo ayer jueves a primera hora de la mañana. La noticia cogió sin embargo por sorpresa al dueño de la academia. Según los investigadores, D.E. no actuaba sólo. Contaba al parecer con la colaboración de dos compinches que presuntamente se ocupaban luego de revender a precios de ganga y a escala local los equipos informáticos; por unos cien euros. Aunque se ha percibido también la presencia de algunos ordenadores en una página de segunda mano en Internet en la que supuestamente se identificaba con su nombre y número de teléfono y colgaba fotos de los equipos robados con sus respectivas características técnicas.
Desde que comenzaron los robos, la academia calcula que el importe del material sustraído y también de los daños en las instalaciones, puede superar los 23.000 euros. Además, el gerente se vio obligado a reforzar la seguridad de la academia con un sistema de alarma y cámaras de seguridad.
«Creo que no tengo enemigos, pero la persona que me roba conoce mi forma de vida y trabajo. Creo que tengo un récord de robos en tan poco tiempo y me pongo envenenado cuando escucho que esta es una ciudad tranquila; lo será, pero no para mí», confesaba a principios de mes a este periódico.